Rescatan iguanas que habían sido cazadas por un niño en Maracaibo

Alertas 24

En Maracaibo, un video difundido este martes 25 de agosto puso rostro a una de las caras menos visibles de la crisis venezolana: la de un niño que cazaba iguanas para comer.

La escena ocurrió cerca de la sede de la Fundación Gato Feliz, cuyos integrantes interceptaron al menor mientras cazaba los reptiles en la zona.

Al abordarlo, una representante de la organización —que no reveló su identidad— le preguntó los motivos, y el niño respondió que en su casa no había comida para el almuerzo ese día.

Ante esa respuesta, la vocera le propuso un intercambio: la libertad de las iguanas a cambio de alimentos.

Le entregó una bolsa con pan, queso, gaseosas y galletas, y además le prometió comprar carne para su familia.

El acuerdo quedó registrado en video, mientras la mujer procedía a liberar a los animales en un entorno seguro.

Durante la grabación, la representante aprovechó para dejar un mensaje más amplio sobre el trasfondo del hecho:

«No estoy haciendo este video para dar lástima, sino para educar que las iguanas se respetan», afirmó, en referencia a la crisis socioeconómica que —según reflexionó— empuja a este tipo de prácticas en el país.

«No podemos salvar al mundo, pero sí sembrar conciencia a los jóvenes que son el futuro de nuestra sociedad», agregó la fundación en la descripción del material.

Una práctica más extendida de lo que parece

La publicación no tardó en generar reacciones, entre ellas la de la organización ambientalista Mapache Ecoaventura, que comentó el video para señalar que la caza infantil de iguanas es un patrón habitual en la zona, y cuestionó la falta de acción de los cuerpos de seguridad frente al problema.

Según relató, se ha topado en reiteradas ocasiones con menores dedicados a esta práctica, quienes justifican la caza alegando hambre y responden a los señalamientos indicando que las autoridades policiales los ven hacerlo sin intervenir.

Pero el hallazgo más inquietante, según la organización, llegó al indagar más a fondo: detrás de estos casos no solo hay hambre, sino también una red de comercio informal.

«Cuando investigué más a fondo me di cuenta que ellos no se las comen, las venden a 2 o 3 iguanas por un dólar y esto según las leyes venezolanas es explotación infantil», denunció Mapache Ecoaventura.

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