En una entrevista exclusiva con la revista TIME, la presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, fue consultada sobre la fecha para la celebración de elecciones y sobre la posibilidad de permitir la participación de la líder opositora María Corina Machado, ganadora del Premio Nobel de la Paz 2025 y actualmente en el exilio.
Consultada sobre cuándo podría el país celebrar comicios abiertos, Rodríguez respondió sin fijar un plazo:
«Venezuela celebrará elecciones cuando esté lista».
La mandataria justificó la falta de urgencia señalando el clima de tensión que persiste tras los sucesos de enero.
«Hay grupos extremistas que pidieron una agresión militar contra Venezuela, y el pueblo venezolano —especialmente quienes vivieron el ataque de primera mano— siente mucho miedo», declaró.
Al ser presionada sobre qué condiciones deberían cumplirse antes de una apertura electoral, Rodríguez esquivó nuevamente una respuesta concreta:
«Siento que ese momento llegará cuando todos los actores políticos del país logren un entendimiento y podamos decirle a la nación que, como políticos, estamos listos».
Dijo además que recibiría con agrado observadores electorales internacionales, siempre que respeten la soberanía venezolana.
Cuando el periodista de TIME le preguntó si ella misma tiene intención de postularse a la Presidencia, Rodríguez hizo una pausa antes de responder:
«No lo sé».
El momento más tenso de la entrevista llegó cuando se le consultó directamente si permitiría el regreso de Machado al país y su participación en un eventual proceso electoral. Rodríguez evitó una respuesta directa:
«Tenemos que avanzar hacia una nueva era política», dijo.
Ante la insistencia del periodista —»¿Entonces la respuesta es no?»—, la mandataria matizó:
«Mi respuesta no es no. Mi respuesta es que habrá un momento político en que la convivencia pacífica será posible».
Según Machado, Rodríguez ha capitulado ante Washington en busca de poder y autopreservación.
«Está dispuesta a entregar cualquier cosa que se le pida, cualquier cosa», declaró. «Así es como razonan quienes han cometido delitos».
La opositora también cuestionó la respuesta de Rodríguez ante el terremoto de junio, que calificó como una muestra de «la verdadera naturaleza del régimen: su falta de humanidad, su despliegue de corrupción e incompetencia infinitas».
De acuerdo con el análisis de TIME, la falta de avances democráticos bajo la gestión de Rodríguez respondería, según analistas consultados por la revista, a una lógica de supervivencia más que a una convicción democrática.
Diego Area, experto en política venezolana del Atlantic Council, señaló a la publicación que Rodríguez «seguirá la orientación del gobierno de Estados Unidos, que en algún momento incluirá renovar las instituciones y reglas democráticas», pero no por compromiso propio, «sino como un medio para lograr sus objetivos políticos».
Según Area, lo que busca la mandataria —hija de un dirigente de izquierda torturado y asesinado por el Estado en 1976— es la garantía de poder permanecer en Venezuela sin temor a ser encarcelada o perseguida por un futuro gobierno.
«Eso es lo que significa la supervivencia para ella», indicó el analista.
«Se trata de lograr que el sistema sea estable y capaz de gobernarse a sí mismo, lo que potencialmente incluye que ella pueda participar en la nueva Venezuela. Se trata de supervivencia».
El propio exembajador estadounidense en Caracas, James Story, coincidió en que la prioridad de Washington no pasa por la construcción democrática.
«Trump no está enfocado en construir democracia», dijo a TIME. «Si algo sale mal, aumenta la inestabilidad y erosiona aún más la posibilidad de que las empresas vengan a invertir. Ese es el temor».
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