Municipio Indígena Bolivariano Guajira – Zulia La rutina diaria de cientos de familia dentro de la laguna de Sinamaica es Navegar durante horas para obtener agua potable de manera segura y gratuita. El hogar de la etnia indígena Añú al norte de la región zuliana donde habitan en un ecosistema rodeado de agua pero padecen la escasez del agua dulce y potable para el consumo, lo que amenaza no solo su permanencia en su territorio y economía sino que también a su salud integral .
Robinson Chourio de 36 años, habitante de Las parcelas en la La Laguna de Sinamaica manifiesta, “La situación del agua es muy difícil aquí, tenemos que comprar porque los que no tenemos lancha con motor es más difícil, tenemos un cayuco pequeño con remo, el botellón de agua en Puerto Cuervito de 20 litros cuesta 4000 pesos que viene siendo $1, tengo que comprar para tomar aproximadamente un botellón diario y compro dos pipas de 200 litros cada una entre tres días aproximadamente, para el aseo de la casa, bañarnos y lavar la ropa gasto aproximadamente 40,000 pesos”.
Una crisis climática que se vive, además de la ausencia del servicio público del agua potable en esta comunidad Añú, las principales causas son la salinización por el cambio climático, la sedimentación del río Limón y contaminación del agua por residuos sólidos y fecales además de la falta de un acueducto.
Según el último censo realizado por el Consejo Comunal de Puerto Cuervito en septiembre de 2024, son 14 comunidades que habitan dentro de la laguna de Sinámaica, dentro en la laguna viven 8.001 habitantes, agrupados en 3.019 familias de las etnias Añú y Wayúu.
Más de 20 años que no hay un registro oficial sobre el grado de contaminación en la laguna
El ingeniero Ausberto Quero, Consultor Ambiental y Presidente de la Comisión de Ambiente del Centro de Ingenieros del Estado Zulia, explicó que en la actualidad no se cuentan con cifras públicas que evidencian y dimensionen el nivel de contaminación dentro de la laguna de Sinamaica, hace más de 20 años que no existe este tipo de registro, aclaró que hay instituciones que manejan su data pero no es algo que esté bajo el dominio de la opinión pública, lo que hace que esta situación de desabastecimiento de agua potable se mantenga en el anonimato.
Esta problemática se ha mantenido por años no es una situación nueva, pero sí se ha olvidado y descuidado. La comunidad Añú es una de las cinco grandes etnias indígenas que pertenecen al Estado Zulia, golpeada por el cambio climático, la salinización, la sedimentación por acumulación de restos orgánicos desechados directamente en la laguna por falta de una red de agua servidas.
Emilva González habitante de la comunidad El Barro de 35 años y madre de cinco hijos declaró “Ahorita mis niños están enfermos con este virus que está dando, se me hace difícil llevarlos al ambulatorio en Puerto Cuervito, no tengo una lancha con motor y en remo es muy lejos, imagínate ir así con este malestar, aquí siempre los niños se enferman de diarreas, vómitos y gripe”.
Debido a la contaminación que hay en la laguna sus aguas no son aptas para el consumo humano, Darwin González afirma que ha sido testigo de cómo habitantes ingieren agua directa para tomar, bañarse y lavar la ropa; declara que en la laguna hay muchos casos de enfermedades estomacales y de la piel.
Por otro lado, Diego Rincón declara “tengo toda mi vida aquí y gracias a Dios mi familia y yo no nos hemos enfermado por tomar agua de la laguna, muchas veces se nos hace difícil comprar agua en Puerto Cuervito, es un gasto diario grande y yo que soy pescador no gano lo suficiente para cubrir este gasto, por más que quiera mi situación no me lo permite”.
Frente a este escenario que es alarmante algunas comunidades buscan sus propias soluciones sostenibles, como la recolección de agua por canales de lluvia, comparten gastos para transportar las pipas de aguas en lanchas con motor, existe el Agüero un ciudadano que presta el servicio de venta de agua, la cloración y filtración del agua de la laguna y promoción al acceso de agua segura y saneamiento.
La laguna de Sinamaica es ejemplo de resiliencia con su gente tímida, honesta, trabajadora y amable. Su tierra esconde un gran poder ancestral que es patrimonio de Venezuela y con una riqueza ambiental invaluable, en la actualidad no solo la golpea el cambio climático y la intervención del humano sino que el olvido de esta problemática hace que la comunidad no cuente con apoyo moral e intervenciones sociales que le ayuden a mejorar su futuro.
Redacción: Angie Cabrera

