Un estricto proceso de fiscalización técnica acompañará el uso de los 346 millones de dólares que el Fondo Monetario Internacional (FMI) liberó a Venezuela para atender la reconstrucción de las zonas afectadas por el doble terremoto del 24 de junio.
El organismo confirmó que enviará misiones presenciales de sus representantes al país para supervisar la ejecución de estos recursos.
El monto proviene del llamado «tramo de reserva» que Venezuela mantiene en el FMI, es decir, recursos propios del país depositados en el organismo, a los que puede acceder de manera rápida en situaciones de emergencia.
Según informó la presidenta encargada Delcy Rodríguez, estos fondos permitirán «apoyar a las familias afectadas en vivienda, infraestructura, servicios públicos esenciales, entre otros requerimientos».
Para autorizar el desembolso, el FMI exigió la aplicación de su política de «guardar los recibos» (keeping the receipts), un mecanismo de máxima transparencia que el organismo utiliza cuando el dinero se destina a emergencias humanitarias.
Bajo este esquema, ambas partes deben acordar mecanismos específicos de supervisión para el plan de reconstrucción.
De acuerdo con las normas del Fondo, estos mecanismos incluyen el envío de misiones técnicas en el terreno, es decir, delegaciones que viajarán a Venezuela para coordinar con el equipo económico del país a través de lo que el FMI denomina «mesas técnicas constantes», encargadas de revisar minuciosamente el uso de los recursos.
El desastre natural del 24 de junio dejó un saldo de 5.069 fallecidos, más de 16.700 heridos y cerca de 18.000 personas sin vivienda, luego de que 856 edificaciones resultaran afectadas, de las cuales 190 colapsaron, según cifras oficiales.
Un informe conjunto del Gobierno venezolano y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) reveló además que hay más de 2 millones de toneladas de escombros pendientes por recolectar.
Cabe destacar que este monto es independiente de los Derechos Especiales de Giro (DEG) que Venezuela mantiene en el organismo, valorados en unos 4.500 millones de dólares, los cuales permanecen retenidos.
En conjunto, el país dispone de casi 5.000 millones de dólares en activos dentro del FMI.
La reanudación de vínculos entre Venezuela y el FMI, suspendidos desde 2019 debido a la falta de consenso internacional sobre el reconocimiento del gobierno de Nicolás Maduro, se formalizó en abril de este año, cuando el organismo —junto al Banco Mundial— anunció el restablecimiento de relaciones con el país.
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