Abelardo de la Espriella juró este viernes como presidente de Colombia para el período 2026-2030, en una ceremonia realizada en la Arena USC de la Universidad Santiago de Cali, y pronunció horas después su primer discurso oficial en el Cantón Militar Pichincha, donde anunció un paquete de medidas económicas, energéticas, de seguridad y anticorrupción que marcarán el arranque de su gobierno.
El juramento fue tomado por el presidente del Senado, Honorio Henríquez, quien impuso la banda presidencial al nuevo mandatario ante unos 2.500 invitados, entre ellos su esposa, Ana Lucía Pineda, y sus cuatro hijos.
Tras el acto protocolar, De la Espriella se trasladó al Batallón Pichincha, donde rindió reconocimiento a las tropas, posesionó a su gabinete ministerial y ofreció su primera alocución como jefe de Estado.
Medidas económicas: congelamiento del gasto y fin del impuesto al patrimonio
Para «poner la casa en orden», el mandatario anunció que, por decreto, congelará el gasto público, radicará ante el Congreso una reforma tributaria y eliminará el impuesto al patrimonio.
«Mi objetivo es combatir la evasión y crear un ambiente favorable» para la inversión, afirmó.
También prometió incorporar herramientas de inteligencia artificial, análisis de datos y blockchain para prevenir, detectar y perseguir el uso indebido de recursos públicos, y llamó al pueblo colombiano a participar activamente en la defensa de lo que, dijo, «pertenece a todos».
Energía: fracking «responsable» y recuperación de Ecopetrol
En materia energética, De la Espriella señaló que Ecopetrol fue «alevosamente depredada» durante el gobierno anterior y declaró su recuperación como «prioridad definitiva y absoluta» de su administración.
Anunció la exploración de nuevas reservas de petróleo y gas junto con la implementación del llamado «fracking responsable y sostenible», técnica de fracturación hidráulica que su gobierno defiende como garantía de «seguridad energética» para evitar, según sus palabras, que continúe «el empobrecimiento sistemático» del país.
Seguridad: fumigación de cultivos, megacárceles y cadena perpetua
En materia de seguridad, De la Espriella adelantó que implementará la fumigación de cultivos ilícitos con «herbicidas de última generación» que, según aseguró, no afectan la salud humana ni el ambiente y no contravienen los fallos de la Corte Constitucional.
«La opción del diálogo está completamente agotada», declaró respecto a las estructuras criminales, y anunció que en las próximas horas su gobierno expedirá el listado de grupos narcoterroristas para «dotar a la fuerza pública para el combate frontal del crimen».
El presidente también prometió la construcción de megacárceles, el fortalecimiento de las Fuerzas Armadas y penas de cadena perpetua para los asesinos de mujeres y niños.
Descentralización y críticas al gobierno saliente
De la Espriella defendió la decisión de posesionarse en Cali —la primera vez en la historia republicana que una toma de posesión se realiza fuera de Bogotá— como parte de su estrategia de «gobernar desde las regiones» y llevar mayor presencia estatal al suroccidente del país.
En su discurso se refirió también al asesinato del exsenador Miguel Uribe Turbay y criticó al gobierno saliente de Gustavo Petro por no haberle garantizado seguridad durante la campaña presidencial.
El mandatario resumió el espíritu de su gestión con la promesa de una «regeneración moral, institucional, administrativa y económica» del Estado colombiano:
«Se acabó la corrupción y viene la prosperidad (…) no habrá impunidad».
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