Samuel, un joven venezolano de 28 años, fue detenido por agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) mientras asistía a su cita para la residencia permanente en las oficinas del Servicio de Ciudadanía e Inmigración en Phoenix, Arizona.
A pesar de tener aprobada su petición familiar y poseer permisos de trabajo vigentes, el solicitante fue arrestado y posteriormente expulsado de los Estados Unidos (EE. UU.).
Según el relato de Samuel, los oficiales separaron a su esposa estadounidense y a su hija de 3 años bajo el pretexto de una entrevista individual.
«Fue el último momento que vi a mi esposa. Me esposaron y me llevaron. No hubo preguntas, no hubo despedidas, nada«, declaró en entrevista exclusiva para Mundo Now.
Tras la detención, permaneció un mes en el centro de detención de Florence antes de su traslado definitivo a Venezuela.
El afectado atribuye el desenlace a una presunta mala asesoría legal.
Samuel sostiene que sus abogados no le advirtieron que su entrada al país en 2020 le impedía ajustar su estatus sin un Perdón Provisional por Presencia Ilegal, el cual requiere ser tramitado fuera de territorio estadounidense.
Actualmente, se encuentra en Guanare, estado Portuguesa, mientras su esposa, con cinco meses de embarazo, enfrenta la quiebra económica en el extranjero.
Desde su natal Venezuela, Samuel recomendó a otros migrantes buscar una segunda opinión legal y verificar que sus representantes estén acreditados ante la Junta de Apelaciones de Inmigración.
Advirtió que la falta de información técnica sobre órdenes de deportación previas o ingresos irregulares puede convertir una cita administrativa en una detención inmediata, un proceso de retorno que, según expertos, podría tardar hasta cinco años en revertirse mediante un perdón migratorio.
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