Las autoridades rusas acusaron formalmente a Pável Dúrov, fundador, propietario y director general de la aplicación de mensajería Telegram, de «colaborar con el terrorismo» y lo incluyeron en una lista internacional de personas buscadas.
Dúrov, de 41 años, nació en San Petersburgo, la ciudad natal del presidente Vladímir Putin.
Antes de crear Telegram, fundó VKontakte, una red social ampliamente conocida como «el Facebook ruso», de la cual fue prácticamente expulsado cuando la plataforma quedó bajo presión de las autoridades rusas a mediados de la década de 2010.
Tras ese episodio, fundó Telegram, que rápidamente se convirtió en uno de los servicios de mensajería y redes sociales más usados en Rusia, logrando frustrar durante años los intentos de las autoridades de internet de Moscú por bloquear su acceso en el país.
Actualmente, según el sitio web oficial de la compañía, Telegram tiene su sede en Dubái, y Dúrov —quien posee doble ciudadanía francesa y emiratí— también reside allí.
Según el Servicio Federal de Seguridad (FSB), un aviso de búsqueda internacional fue emitido «para el jefe de la administración de Telegram, P. Dúrov».
El organismo alegó que la plataforma fue utilizada como herramienta de reclutamiento por los servicios de seguridad ucranianos, que buscaban coaccionar a ciudadanos rusos para cometer actos de sabotaje, y que Dúrov no eliminó «información prohibida» de la plataforma.
La agencia rusa acusó específicamente a los servicios de seguridad de Ucrania de utilizar un popular bot de citas en Telegram para atraer y reclutar a rusos con fines de «sabotaje y terrorismo», y precisó que 46 usuarios de ese bot, de entre 12 y 22 años, han sido detenidos en toda Rusia desde julio de 2025 por agresiones contra agentes del orden, incendios provocados y otros actos.
Si es declarado culpable, Dúrov podría enfrentar hasta cadena perpetua en Rusia.
Antecedentes de tensión con Moscú
Dúrov ya había anunciado a principios de este año que las autoridades rusas habían abierto una investigación penal en su contra, acusación que él mismo calificó como un intento de Moscú por fabricar pretextos para restringir el acceso a Telegram, como parte de un esfuerzo por «suprimir el derecho a la privacidad y la libertad de expresión».
No es la primera vez que el empresario enfrenta problemas legales relacionados con su plataforma.
En 2024 fue arrestado en París bajo acusaciones de que Telegram estaba siendo utilizada para actividades ilícitas, incluido el tráfico de drogas y la distribución de material de abuso sexual infantil, hecho que derivó en cargos preliminares presentados por las autoridades francesas por presuntamente permitir actividad criminal en la plataforma.
Hasta el momento, Telegram no ha respondido a solicitudes de comentarios sobre la nueva acusación de Rusia.
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