Este sábado 1 de agosto, Venezuela dará inicio a un nuevo proceso de diálogo político entre el chavismo y un sector de la oposición, en lo que representa el noveno intento de negociación entre ambas partes desde 2017, esta vez bajo el impulso directo de Estados Unidos y en medio de un país que aún atraviesa la emergencia humanitaria dejada por el doble terremoto del 24 de junio, con más de 5.500 fallecidos.
La mesa de trabajo estará encabezada, del lado del oficialismo, por Jorge Rodríguez, presidente del Parlamento y hermano de la presidenta encargada Delcy Rodríguez.
Del lado opositor, la delegación será liderada por Dinorah Figuera, presidenta de la Asamblea Nacional electa en 2015 y actualmente reconocida por Washington como legítima.
Figuera regresó a Venezuela el pasado 18 de junio tras ocho años de exilio, luego de recibir una invitación del Departamento de Estado para participar en este proceso.
La gran ausente
A diferencia de procesos anteriores, esta negociación se instala sin la participación de María Corina Machado, Premio Nobel de la Paz y principal referente de la oposición, ni de Edmundo González Urrutia, ambos actualmente fuera del país.
Machado ha señalado que no obstaculizará el proceso, aunque tampoco participará en él.
Su ausencia ha generado cuestionamientos entre sectores opositores, que advierten que podría debilitar la legitimidad social de la negociación, mientras algunos analistas apuntan a un presunto veto de Washington a su regreso al país, algo que el Gobierno estadounidense niega.
Los temas sobre la mesa
Según lo adelantado por el Departamento de Estado y por los propios negociadores, la agenda se plantea como una hoja de ruta para promover la estabilidad, la democracia y la recuperación nacional, con prioridad en:
- La renovación de instituciones clave como el Consejo Nacional Electoral (CNE) y el Tribunal Supremo de Justicia.
- El fortalecimiento del sistema y las garantías electorales.
- La liberación de presos políticos.
- La restitución de partidos políticos y el cese de inhabilitaciones.
- Un cronograma verificable que conduzca hacia elecciones con plenas garantías de participación.
Un escenario dividido
El anuncio del diálogo llegó en un contexto político tenso: mientras representantes de Machado exigen «elecciones ya» y se movilizaron esta semana en el este de Caracas, sectores del chavismo más radical cuestionan el acercamiento de Delcy Rodríguez con Washington, al punto de que en días recientes se registraron protestas chavistas con quema de banderas estadounidenses.
Analistas consultados coinciden en que esta nueva fase representa «una oportunidad y un catalizador» para un proceso político más amplio, aunque persiste el escepticismo derivado del fracaso de los ocho intentos de diálogo previos entre 2017 y 2024.
Por ahora, ni el Gobierno ni la delegación opositora han precisado el lugar, la periodicidad ni el cronograma exacto de las reuniones.
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