Un médico venezolano radicado en Pereira, Colombia, revivió en carne propia la experiencia que millones de sus compatriotas vivieron el 24 de junio pasado: sobrevivir a un terremoto.
Luis Moreno, oriundo del estado Táchira, relató a El Pitazo los minutos de terror que vivió durante el sismo de magnitud 7,4 que sacudió al país vecino el pasado 10 de agosto.
«Ni siquiera llegué a introducir la llave»
Moreno se encontraba durmiendo en su apartamento cuando comenzó el movimiento telúrico.
Al despertar por el estruendo, intentó huir hacia la puerta de salida, pero la intensidad del sismo se lo impidió:
«La puerta se balanceaba como de arriba hacia abajo, de lado a lado. Era imposible. Ni siquiera llegué a introducir la llave en la cerradura», relató el médico al medio venezolano.
Convencido de que no lograría salir con vida, el profesional de la salud se resignó ante lo que consideró sus últimos instantes, hasta que un impulso lo llevó a forzar una ventana, logrando desprenderla de su marco y salir al exterior segundos antes de que el movimiento cesara.
Un escenario que le recordó a Venezuela
Al salir, Moreno se encontró con un panorama de destrucción que —según contó— le resultó dolorosamente familiar.
Las ciudades de Pereira, Cali, Manizales, Quibdó y Armenia se convirtieron en los principales focos de la tragedia, con edificaciones colapsadas, hospitales afectados y aeropuertos con daños severos.
Según el testimonio recogido por El Pitazo, el sismo no distinguió entre estratos sociales: zonas residenciales de mayor poder adquisitivo en Pereira, como Providencia, La Circunvalar, Pinares y La Lorena, resultaron gravemente afectadas.
El edificio donde vivía Moreno quedó entre los inmuebles destruidos y tuvo que ser desalojado para su evaluación estructural, aunque el médico destacó que equipos de rescate de Medellín y Bogotá ya se encontraban desplegados en la zona rescatando a personas atrapadas.
Solidaridad tras la pérdida
Moreno, médico graduado de la Universidad Nacional Experimental Rómulo Gallegos con título homologado en Colombia desde hace tres años, logró regresar brevemente a su apartamento para rescatar algunas pertenencias antes de su clausura, aunque perdió equipos de trabajo como su computadora.
Sin familiares en la zona, encontró refugio en la vivienda de la madre de una colega, que no sufrió daños.
El médico venezolano reconoció el impacto emocional que le ha dejado la experiencia y expresó su solidaridad con el país que lo acogió como migrante, según recoge El Pitazo.
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