La ministra de Salud, Nuramy Gutiérrez, admitió que Venezuela registró diversos fallecimientos por fiebre amarilla durante el último año; sin embargo, se negó a revelar la cantidad exacta de víctimas mortales.
Durante una entrevista en Venezolana de Televisión (VTV), la funcionaria justificó el silencio oficial argumentando que divulgar estos datos «generaría pánico» y «no tendría sentido» para la población.
A pesar de la opacidad en las cifras de mortalidad, Gutiérrez confirmó que el país se encuentra en una situación de «alerta epidemiológica» y que, en lo que va de 2026, ya se han contabilizado oficialmente siete casos positivos.
Esta cifra contrasta con los reportes de organismos independientes como la Academia Nacional de Medicina que ha señalado la existencia de al menos 29 casos y dos muertes recientes.
La ministra insistió en que el enfoque del Ejecutivo debe centrarse en la prevención y no en la difusión de estadísticas de decesos.
Actualmente, el Ministerio del Poder Popular para la Salud (MPPS) desarrolla un plan de vacunación intensivo en 22 parroquias de los estados Aragua, Lara, Portuguesa y Barinas, zonas identificadas como el epicentro del brote.
«Estamos haciendo el llamado a la población a que nos acompañe en esta intensificación de la vacunación», señaló la funcionaria, recordando que se exige el certificado de inmunización para desplazarse hacia dichas regiones.
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