En un evento cargado de simbolismo político y religioso, el mandatario, Nicolás Maduro, declaró públicamente a Jesucristo como «Señor y Dueño» de la nación.
La proclamación tuvo lugar en el Palacio de Miraflores, sede del Gobierno, durante un «Encuentro Binacional de Oración por la Paz» que reunió a pastores evangélicos y líderes religiosos cercanos al chavismo.
Durante la ceremonia, el mandatario leyó un manifiesto donde se formalizó la «entrega espiritual» del país, asegurando a los asistentes que el palacio presidencial se convertía, de ese momento en adelante, en un «altar para glorificar a Dios».
Maduro reafirmó su creencia personal:
«Reconozco al único Dios real y verdadero, el único que adoro y honro, al padre, al hijo y al espíritu santo que protege y protegerá a nuestra patria», declaró ante la congregación.
En días recientes, el mandatario sorprendió al interpretar públicamente la canción «Imagine» de John Lennon.
El simbolismo de estos actos se desarrolla con un trasfondo de amenaza militar sin precedentes.
Estados Unidos ha activado la Operación Lanza del Sur en el Mar Caribe, la cual incluye el despliegue del portaaviones USS Gerald R. Ford y miles de efectivos militares, una demostración de fuerza que Caracas denuncia como un intento de agresión.
Paralelamente a esta presión, sin embargo, el Presidente Donald Trump autorizó la apertura de negociaciones extraoficiales (back-channel negotiations) con el gobierno de Maduro.
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