El gobierno de Estados Unidos ha reanudado sus controvertidos vuelos de deportación a terceros países, enviando recientemente a cinco hombres de diversas nacionalidades al pequeño reino africano de Esuatini (anteriormente conocido como Suazilandia). Esta medida forma parte de la política de «mano dura» contra la inmigración que impulsa la administración.
Los deportados son hombres originarios de Vietnam, Jamaica, Laos, Yemen y Cuba. Según el Departamento de Seguridad Nacional (DHS), estos individuos son «criminales condenados» y sus países de origen se han negado a aceptarlos de vuelta. El DHS ha enfatizado que las personas deportadas enfrentaban cargos que incluyen asesinato, agresión y robo.
Esta acción se produce luego de que la Corte Suprema de Estados Unidos diera luz verde a la administración para llevar a cabo estas expulsiones, lo que ha sido calificado como una victoria para la política migratoria actual.
Organizaciones defensoras de los derechos de los migrantes han denunciado enérgicamente esta práctica, señalando que envía a individuos a naciones con las que no tienen ningún vínculo, idioma o protección, lo que los expone a riesgos de violencia o tortura. Esuatini, una de las últimas monarquías absolutas del mundo, está gobernada por el rey Mswati III desde 1986.
Este traslado a Esuatini se suma a otras deportaciones recientes a terceros países, como la que llevó a ocho inmigrantes a Sudán del Sur a principios de este mes.
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