El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, volvió a referirse este lunes a la situación en Venezuela, durante una reunión con su gabinete en la Casa Blanca.
Al preguntarle sobre el tema, Trump se dirigió al secretario de Energía, Chris Wright, y le preguntó:
«¿Cómo va todo en Venezuela?».
Wright respondió con una sola palabra: «Progreso». Y añadió: «Progreso todos los días».
Trump retomó la palabra para reforzar el comentario de su funcionario: «Nunca ha habido algo así. Es algo tremendo lo que está sucediendo», dijo el mandatario.
El intercambio se produce pocos días después de que Trump asegurara haber abordado con la presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, el tema de la celebración de elecciones en el país.
Según Trump, el asunto se tocó durante el encuentro que sostuvieron el martes pasado en Nueva York, en el marco de la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).
Ese mismo miércoles, durante su intervención ante la Asamblea General, Rodríguez anunció que «en Venezuela habrá elecciones», aunque no ofreció mayores precisiones sobre una fecha ni un cronograma electoral.
El secretario de Estado de EE. UU., Marco Rubio, había explicado que el encuentro entre Trump y Rodríguez fue breve y que, entre otros puntos, incluyó ese tema.
Wright es la figura del gabinete de Trump que más de cerca ha seguido el expediente venezolano.
En febrero se convirtió en el primer funcionario de ese rango en visitar Caracas, donde se reunió con Rodríguez en el Palacio de Miraflores y calificó las relaciones entre ambos países de «fantásticas».
En esa oportunidad transmitió un mensaje de Trump sobre su compromiso de «transformar por completo» el vínculo entre Washington y Caracas, dentro de una agenda que, según dijo, privilegia el comercio y la prosperidad por encima del conflicto.
Ese acercamiento se ha traducido en una relajación progresiva de las sanciones petroleras, la autorización de licencias para que empresas operen e inviertan en el país, y un aumento de los ingresos por exportación de crudo, que según Wright pasaron de mil millones a una proyección de cinco mil millones de dólares en pocos meses.
A principios de septiembre, además, la administración Trump retiró a Venezuela de la lista de países que no cooperan de forma demostrable contra el narcotráfico, algo que no ocurría en más de dos décadas, y evalúa hacer lo mismo con Colombia y Bolivia.
El giro en el discurso de Washington hacia Caracas se produjo tras el operativo militar del 3 de enero, cuando fuerzas estadounidenses capturaron al entonces gobernante Nicolás Maduro, señalado por Trump de narcotráfico, y lo trasladaron a Nueva York, donde enfrenta un juicio federal.
Rodríguez, entonces vicepresidenta de Maduro, asumió como presidenta encargada y ha otorgado a Washington varias concesiones, entre ellas la apertura de la industria petrolera estatal a capital extranjero y la liberación de cientos de presos políticos.
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