“Un día, todos los que estamos aquí también vamos a morir”. Con esa frase, el sacerdote Patricio Alfredo Sánchez Molinari invitaba a los fieles a pensar en la fragilidad de la vida durante su homilía, apenas minutos antes de que una pesada cruz de madera se desprendiera de la pared del altar y le causara la muerte durante la misa del sábado 17 de octubre.
La celebración, la misa diaria de la parroquia Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, en el sur de Guayaquil, se transmitía en vivo por Facebook, por lo que la reflexión quedó grabada.
El sacerdote pronunció esas palabras unos tres minutos antes del accidente, mientras explicaba las lecturas del Evangelio.
El mensaje del párroco iba más allá de la mortalidad.
Cuestionó el tiempo que la gente dedica al celular, las redes sociales, el trabajo y las preocupaciones materiales, frente al espacio que reserva para su fe, y preguntó a los asistentes cuánto tiempo estaban dando a Dios.
Afirmó que ese tiempo es el mejor gastado y aconsejó aprovechar la vida en lo realmente importante.
Añadió que el tiempo empleado en otras cosas no tiene tanto sentido como el que se dedica a Dios.
Sánchez Molinari tenía 53 años y pertenecía a la Congregación del Santísimo Redentor, conocida como los redentoristas.
Según medios ecuatorianos, había conmemorado su aniversario sacerdotal el 16 de octubre, un día antes del accidente. Durante años fue párroco en Vinces, en la provincia de Los Ríos.
La Arquidiócesis de Guayaquil informó de su fallecimiento con un mensaje en el que lo describe como un sacerdote que “ha partido a la Casa del Padre”, y expresó su solidaridad a la familia redentorista, a sus familiares y amigos.
Todavía no se ha informado oficialmente por qué se desprendió la cruz.
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