El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, opinó sobre lo ocurrido con Christa Pike, la reclusa que sobrevivió a dos dosis de inyección letal en Tennessee, y dejó claro que le sorprende que el estado no lograra concretar la pena.
Preguntado por el caso en una breve rueda de prensa en Texas, el presidente sostuvo que el fármaco no cumplió su función.
«Esa fue una ejecución en la que el medicamento no funcionó exactamente. ¡No debería ser tan difícil!», expresó. Añadió que el proceso debería hacerse «mucho más fácil».
Trump describió la situación como «muy interesante», pero no profundizó.
Lo que pasó en Riverbend
El miércoles, en la prisión de Riverbend, en Nashville, se le administraron a Pike dos dosis de pentobarbital sin que se produjera su muerte.
La mujer, de 50 años, permanece en estado crítico, de acuerdo con sus abogados, quienes solicitan que su pena sea conmutada.
Testigos periodistas aseguraron que se oyó su respiración durante cerca de una hora tras las inyecciones.
Condenada en 1996 por homicidio, Pike pasó casi tres décadas en el corredor de la muerte.
De haberse cumplido la sentencia, habría sido la primera mujer ejecutada en Tennessee desde 1819.
Tras el episodio, el gobernador Bill Lee pidió una revisión independiente para esclarecer qué falló y frenó la próxima ejecución en agenda, la de Gary Wayne Sutton.
Las autoridades penitenciarias, por su parte, afirman que se cumplió el protocolo legal y que este no permite «procedimientos adicionales» a los realizados, que incluyen dos tandas de pentobarbital.
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