Durante las primeras semanas de enero de 2026, el costo de la proteína animal se convirtió en el símbolo más crítico del descontrol inflacionario en el país.
Según reportes del portal informativo El Pitazo, los cortes de carne de primera llegaron a cotizarse entre 16 y 25 dólares por kilo en diversas ciudades, un incremento que representó hasta un 60% de alza en menos de siete días.
En Maracaibo, por ejemplo, los consumidores denunciaron que el producto saltó de 14 a 25 dólares en automercados, mientras que en Caracas y Miranda los precios escalaron de 13 a un rango de 17 y 18 dólares.
Sin embargo, en los últimos tres días la carne comenzó a mostrar un descenso en sus precios, un fenómeno que coincide directamente con la caída del tipo de cambio en el mercado paralelo.
Tras haber alcanzado niveles alarmantes, la referencia de la plataforma Binance (BIN) se ubicó recientemente en el entorno de los 800 bolívares por dólar.
Esta variación a la baja en la divisa estadounidense forzó a muchos comercios a ajustar sus etiquetas para evitar la paralización total de las ventas ante la pérdida del poder adquisitivo.
A pesar de esta corrección en los precios, para muchas familias venezolanas la proteína sigue siendo un lujo difícil de costear.
Analistas económicos advierten que la inestabilidad del dólar sigue marcando el ritmo de la estructura de costos en el sector cárnico, lo que genera incertidumbre tanto en los productores del campo como en los carniceros minoristas.
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