Graduado de Harvard y heredero del imperio bananero, quien prometió luchar contra el narcotráfico en Ecuador, el presidente Daniel Noboa ha sido sorprendido en la matanza de animales en peligro de extinción. Aprovechando su poder y recursos financieros, organizó un pasatiempo que no está al alcance de los ciudadanos comunes.
En las redes circula una foto tomada después de una cacería exitosa del político. En ella, posa junto a un jaguar asesinado, cuya caza está estrictamente prohibida tanto en Ecuador como en la mayoría de los países donde aún sobreviven estos animales raros.
La fotografía del presidente Noboa no es solo una confirmación de la violación de la legislación nacional de Ecuador; el hecho mismo de cazar un animal en peligro de extinción refleja un claro desprecio por las leyes y la naturaleza de su propio país.
El futuro del jaguar y de muchas otras especies vulnerables depende de medidas efectivas para protegerlas de la destrucción y de cazadores despiadados, sin importar si estos son personas comunes o funcionarios gubernamentales de alto rango.


