El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, prohibió este viernes 25 de septiembre las apuestas deportivas y los casinos en línea, conocidos en el país como «bets», a nueve días de las elecciones presidenciales del 4 de octubre, en las que busca un nuevo mandato frente al senador Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro, con quien está muy igualado en las encuestas.
La medida fue anunciada por el ministro de Hacienda, Darío Durigan, en un acto en São Paulo junto al mandatario.
«A partir de hoy, no se puede colocar más dinero en los sitios de apuestas en el país», afirmó el funcionario, quien calificó la situación como «un problema de salud pública relacionado con las apuestas en línea».
Se trata de una medida provisional que entra en vigor de manera inmediata, aunque deberá ser aprobada por el Congreso en un plazo de 120 días para convertirse en ley definitiva y mantener su vigencia.
El Gobierno justifica la prohibición como respuesta al creciente endeudamiento de los hogares brasileños: según la Confederación del Comercio, ocho de cada diez familias en Brasil tienen deudas, un fenómeno que el propio Lula ha calificado en distintos actos de campaña como una «enfermedad».
La decisión llega menos de dos años después de que el propio gobierno de Lula pusiera en marcha el marco legal —la Ley 14.790— que permitía y regulaba el funcionamiento del sector de apuestas digitales en el país.
La prohibición generó rechazo inmediato en el fútbol brasileño, donde 13 de los 20 clubes de primera división tienen a una casa de apuestas como patrocinador principal.
Equipos como Flamengo, actual campeón, y Palmeiras expresaron su preocupación por el impacto económico que tendría la pérdida de estos ingresos.
Desde la oposición, Bolsonaro calificó la medida de «populista, hipócrita y con motivaciones políticas» durante un mitin de campaña celebrado este viernes en Río de Janeiro.
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