El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha escalado la campaña de presión contra el gobierno de Nicolás Maduro en Venezuela, aprobando una serie de medidas que incluyen operaciones encubiertas de la C.I.A. dentro del país, según un informe exclusivo de The New York Times basado en múltiples fuentes informadas sobre el asunto.
La medida más visible, sin embargo, es la presencia del mayor portaaviones de la Armada estadounidense en el Caribe, como parte de un despliegue masivo.
El informe detalla que el Presidente Trump ha dado luz verde a planes de la Agencia Central de Inteligencia (C.I.A.) para llevar a cabo medidas encubiertas cuyo objetivo podría ser «preparar un campo de batalla» para acciones futuras.
Aunque no se han autorizado fuerzas de combate en el terreno, las opciones en la mesa podrían incluir operaciones de sabotaje, ciberataques, guerra psicológica y operaciones de información, según The New York Times.
La escalada también tiene un componente militar directo. El Pentágono ha estado elaborando listas de posibles objetivos, incluyendo instalaciones de narcotráfico y, de manera crucial, unidades militares cercanas al círculo íntimo de Maduro.
Este despliegue de fuerza, denominado «Operación Southern Spear», es la acumulación naval más grande en el Caribe desde la Crisis de los Misiles en Cuba en 1962, con la llegada del portaaviones USS Gerald R. Ford y el despliegue de 15,000 tropas en la región.
A pesar del aumento de la presión militar y de las acciones encubiertas, el informe señala que la Casa Blanca ha reabierto negociaciones extraoficiales (back-channel) con el Gobierno de Maduro, después de haberlas suspendido.
El presidente Trump incluso reconoció que podría haber conversaciones: «Puede que tengamos algunas discusiones con Maduro, y veremos cómo resulta eso,» declaró.
Una parte clave de la estrategia de presión es la designación del «Cartel de los Soles» —una etiqueta utilizada para describir una amplia franja del gobierno de Maduro— como una organización terrorista, con efecto a partir del 24 de noviembre.
Esta designación podría sentar las bases legales para una acción militar o para una mayor presión.
Las acciones ya han incluido 21 ataques conocidos contra embarcaciones que, según la administración, traficaban drogas, resultando en la muerte de al menos 83 personas.
Aunque el presidente Trump ha justificado estos ataques por el tráfico de fentanilo, oficiales militares han admitido en reuniones a puerta cerrada con el Congreso que el cargamento real de los botes era cocaína, lo que ha generado críticas de expertos legales sobre la falta de autorización del Congreso y el riesgo de atacar a civiles.
Con un endgame aún incierto, la Casa Blanca ha optado por una estrategia de escalada multifacética que combina la presión militar y la diplomacia secreta, dejando todas las opciones abiertas, incluida la posibilidad de una intervención militar directa.
Suscríbete a Alertas 24 en YouTube para recibir más contenido relevante al instante:
https://youtube.com/@Alertas24

