Josceymar García Flores, una venezolana que esperaba un trasplante de hígado en Estados Unidos, fue deportada el pasado 2 de abril y hoy lucha desde Caracas para que las autoridades estadounidenses le permitan regresar y continuar con el tratamiento médico que, asegura, es imposible recibir en su país natal.
Su historia fue difundida por Telemundo en un reportaje que sacudió las redes sociales.
Según relató la propia García Flores, fue detenida por agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) mientras se encontraba en las afueras de un supermercado en San Antonio, Texas.
Había ingresado a Estados Unidos en 2019 con una visa de visitante y permanecido en el país sin estatus migratorio regular.
Una niña de cinco años que ve sufrir a su mamá
Lo más desgarrador de su situación es lo que vive su hija, una niña de cinco años con ciudadanía estadounidense que fue deportada junto a su madre y que ha sido testigo del deterioro progresivo de su salud.
García Flores relató que la menor ha presenciado episodios graves de su enfermedad, incluyendo vómitos con sangre, imágenes que han marcado emocionalmente a la pequeña.
Un drama que refleja una crisis más profunda
El caso de Josceymar no es aislado.
Venezuela lleva más de nueve años sin realizar trasplantes de órganos de forma regular, una situación que obliga a muchos pacientes a buscar soluciones médicas fuera del país.
La falta de infraestructura, insumos y donantes ha convertido a los trasplantes en una opción prácticamente inaccesible dentro del territorio nacional, dejando a quienes los necesitan en una carrera contra el tiempo y, muchas veces, contra las fronteras.
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