Una inmigrante venezolana, que por motivos de seguridad pidió mantener su identidad en reserva y fue identificada con el seudónimo de “Elena”, relató recientemente que tuvo que permanecer oculta durante 12 horas en un ducto, junto a siete compañeros de trabajo, para evitar ser detenida en una redada del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en Georgia.
De acuerdo con información de La Opinión Los Ángeles, operativo tuvo lugar el pasado 4 de septiembre en el condado de Bryan, donde se construye una planta de baterías para vehículos eléctricos del grupo Hyundai Motor.
Según cifras oficiales, 475 personas fueron arrestadas, en su mayoría ciudadanos surcoreanos, confirmó el ministro de Asuntos Exteriores de Corea del Sur, Cho Hyun.
“Elena” contó que el miedo la llevó a esconderse desde las 9:00 de la mañana hasta pasadas las 9:00 de la noche, soportando calor extremo y escasez de oxígeno. “Éramos ocho ahí dentro. Lo más duro era pensar que podían atraparme y meterme presa”, narró entre lágrimas.
“Nos tratan como ladrones”
La mujer aseguró que apenas contaban con agua y algo de comida, mientras el ducto se convertía en un espacio sofocante. “Nos tratan como ladrones”, lamentó, dejando ver la angustia que atraviesan miles de trabajadores indocumentados en Estados Unidos.
Aunque logró evitar el arresto, ahora enfrenta la incertidumbre de regresar o no a su empleo: “No sé si voy a volver a la planta. Tengo que trabajar, pero no sé qué hacer”.
El caso no fue único. Otro obrero mexicano dijo haber escapado al bosque con varios compañeros, caminando por más de ocho horas y cruzando un río descalzo para huir de los agentes. “Nuestro delito para ellos es trabajar”, denunció.
La redada dejó cientos de familias afectadas y un clima de temor entre los trabajadores migrantes, muchos de los cuales aún dudan si volver a sus puestos por miedo a nuevas operaciones.
Con información de El Cooperante
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