El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, se ha convertido en el «virrey» de facto de Venezuela, ejerciendo una influencia sobre el país que ningún funcionario estadounidense había tenido sobre una nación soberana desde la ocupación de Irak en 2003, según una investigación publicada por The New York Times, basada en entrevistas con más de una decena de funcionarios y personas cercanas a los gobiernos de Washington y Caracas.
De acuerdo con el reportaje, Rubio controla en la práctica las finanzas de Venezuela, la distribución de sus recursos naturales y decisiones clave de su gobierno, pese a no haber visitado el país en persona desde la captura de Nicolás Maduro el pasado 3 de enero.
El diario detalla que el funcionario mantiene comunicación frecuente y en español, por WhatsApp, con la presidenta encargada Delcy Rodríguez, con quien intercambia mensajes informales además de asuntos de Estado.
Según el Times, el Tesoro de Estados Unidos recibe los ingresos de la mayoría de las exportaciones venezolanas y los distribuye de forma gradual al país a través de bancos privados, mientras el equipo de Rubio define las condiciones sobre en qué se puede gastar ese dinero y quién puede hacerlo.
El mecanismo, señala el diario, ha permitido frenar algunos esquemas de corrupción, pero también le otorga a Washington una influencia significativa sobre Rodríguez, cuyo gobierno depende de esos fondos para pagar salarios y sostener la moneda nacional.
El reportaje añade que Rubio supervisa además la aplicación de las sanciones estadounidenses, decide qué empresas pueden operar en el país y ha impulsado la llegada de compañías petroleras de Estados Unidos, en ocasiones por encima de productores europeos que ya trabajaban en Venezuela.
Según el diario, Rodríguez consulta con Rubio incluso nombramientos gubernamentales relevantes, como el del ministro de Defensa, y en algunos episodios ha requerido la aprobación de Washington antes de conceder entrevistas o publicar mensajes en redes sociales.
El texto documenta también episodios puntuales de esa dinámica: la detención y posterior extradición a Estados Unidos del empresario Alex Saab, la colaboración de funcionarios de Rodríguez en el ataque que mató en junio al líder de la banda Tren de Aragua conocido como «el Niño Guerrero», y la instrucción, según el Times, a la cancillería venezolana para retirar una publicación en la que había criticado el ataque de Estados Unidos contra Irán.
El Departamento de Estado, citado en la nota, no respondió directamente a las preguntas sobre la autoridad de Rubio en Venezuela, aunque su vocero, Tommy Pigott, señaló en un comunicado que la cooperación renovada y una gestión económica sólida podrían permitir que Venezuela resurja como un socio estable.
El gobierno venezolano, según el diario, no respondió a la solicitud de comentarios, y Rubio rechazó varias solicitudes de entrevista para el reportaje.
El Times señala que, tras los terremotos del 24 de junio, Rubio ha intentado reforzar al gobierno interino, en momentos en que Estados Unidos ya ha enviado 900 militares al país y comprometido casi 400 millones de dólares en ayuda.
El diario cita además al propio Rubio reconociendo que la catástrofe representa un «revés» para sus planes de impulsar una transición democrática en Venezuela, objetivo cuyo plazo, según el reportaje, sigue sin definirse.
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