El Gobierno de Singapur se mostró abierto a evaluar la aplicación de la castración química como medida contra los delincuentes sexuales, en un contexto de aumento de los delitos de este tipo, particularmente contra niños y jóvenes.
La propuesta fue debatida el martes en el Parlamento del país asiático.
«Seguimos abiertos a considerar medidas, incluidos los tratamientos farmacológicos antiandrogénicos, también conocidos como castración química, si está claro que esas medidas son eficaces para reducir los índices de criminalidad», declaró el ministro principal, Kasiviswanathan Shanmugam.
No obstante, el funcionario reconoció que, hasta el momento, la evidencia sobre su efectividad «no es concluyente».
La discusión surgió a partir de una pregunta planteada por el legislador Gerald Giam, quien consultó al Ministerio del Interior si había evaluado la castración química o la creación de un registro de agresores sexuales como mecanismos adicionales para disuadir estos delitos y reducir la reincidencia.
El parlamentario también indagó si las penas estatutarias para los delitos sexuales graves contra menores y jóvenes serían revisadas, luego del reciente aumento de casos reportados.
Según estadísticas policiales, en 2025 se registraron 1.531 casos de atentado al pudor en Singapur.
Shanmugam explicó que el Gobierno «adopta una postura muy seria frente a los delitos sexuales e impone penas severas, especialmente cuando las víctimas son menores».
Precisó que la violación —o agresión sexual con penetración— contra un menor de 14 años se castiga con una pena de prisión obligatoria no inferior a ocho años y de hasta 20 años, además de un mínimo de doce golpes de bastón.
En qué consiste la castración química
La castración química consiste en el uso de medicamentos para reducir la producción o los efectos de hormonas sexuales, como la testosterona, con el fin de disminuir el impulso sexual.
Por lo general, es un procedimiento reversible, aunque en casos poco frecuentes sus efectos pueden ser permanentes.
Se espera que esta reducción hormonal ayude a algunos delincuentes a controlar impulsos sexuales compulsivos o excesivos.
Hasta el momento, la medida se mantiene como una posibilidad en evaluación y no ha sido formalmente aprobada por el Parlamento singapurense.
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