El presidente de Bolivia, Rodrigo Paz, desató una fuerte controversia este martes al denunciar que las gestiones anteriores, vinculadas a los gobiernos de izquierda del Movimiento al Socialismo (MAS), son responsables de un desfalco que supera los 15.000 millones de dólares.
El mandatario afirmó que este presunto acto de corrupción ha devastado las finanzas públicas.
Paz indicó que, aunque la cifra final debe ser certificada por los procesos de auditoría, las primeras investigaciones realizadas por su administración sugieren que el daño económico excede ampliamente los 15 mil millones de dólares.
El presidente fue muy claro al describir el estado de las finanzas estatales al momento de su toma de posesión. «Nos dejaron sin nada en las arcas», declaró, asegurando que la totalidad de los fondos presupuestados fue «gastada» o sustraída de manera indebida.
El mandatario subrayó que su intención es llevar este asunto más allá del debate político, ya que se trata de un acto de corrupción que, según sus palabras, ha «destrozado al Estado» y comprometido seriamente la capacidad del país para invertir en su futuro económico y social.
Como ejemplo de las presuntas irregularidades, mencionó la adquisición de radares con un sobreprecio que, después de más de una década, siguen sin estar plenamente operativos.
El presidente anunció que su gobierno está ejecutando una «autopsia al Estado» para identificar todas las irregularidades financieras.
Paz prometió a la nación que no habrá impunidad, adelantando que se presentarán informes oficiales detallados y que se iniciarán los correspondientes procesos judiciales contra todos los involucrados en el multimillonario presunto desfalco.
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