En lo que va de 2026, el Gobierno venezolano ha ofrecido al menos cuatro explicaciones distintas para los cortes y fluctuaciones eléctricas que afectan al país: el «pasaje perpendicular de los rayos solares», el calor propio del verano, los terremotos del 24 de junio y, más recientemente, la llegada de «El Súper Niño».
Especialistas del sector eléctrico coinciden en que, detrás de cada uno de esos fenómenos naturales reales, la causa de fondo del racionamiento sigue siendo la misma: la desinversión crónica y la falta de mantenimiento del sistema eléctrico nacional.
Marzo: los «rayos perpendiculares del sol»
Semanas después, con el plan de 45 días ya vencido y los racionamientos sin ceder, fue el ministro del Interior y Justicia, Diosdado Cabello, quien ofreció una nueva versión climática.
«Tiene que ver por las condiciones meteorológicas, el verano se ha alargado y la lluvia no ha entrado como se esperaba», dijo Cabello el 11 de mayo en la rueda de prensa semanal del PSUV, tras reconocer que «es un tema que nos está golpeando».
El dirigente precisó que la demanda eléctrica del país se había incrementado a más de 15.500 megavatios «como nunca había ocurrido», y aprovechó para pedirles a gobernadores y alcaldes que instaran a las empresas privadas y centros comerciales con plantas propias a generar su propia electricidad en lugar de depender de la red nacional:
«Para ellos es más cómodo estar conectados a la red del sistema eléctrico nacional. Aquí debemos sumar todos».
Mayo: «el verano se ha alargado», según Diosdado Cabello
Para agosto de este año, Corpoelec ya anticipaba un «segundo pasaje perpendicular de los rayos solares», la misma explicación reutilizada meses después.
En esa oportunidad, fue el propio ministro de Energía Eléctrica, Rolando Alcalá, quien reconoció el trasfondo real del problema:
«Es durante este período que pudiera darse la máxima demanda anual de potencia (MW) en Venezuela», explicó el funcionario, quien desestimó que la naturaleza fuera la causa detrás del plan de ahorro energético.
«Estos son comportamientos ampliamente conocidos por los que profesionalmente deberían dirigir la planificación operativa de un Sistema Eléctrico, no son una excusa para explicar la falta de potencia (MW) y energía (GWh) para enfrentar los requerimientos energéticos de cualquier país», insistió.
Los propios documentos de la estatal citados en esos reportajes admiten que el parque termoeléctrico del país se encuentra 70% inoperativo por averías de plantas o fallas en el combustible, y que el mal estado de la red eléctrica ocasiona anualmente más de 1.500 disparos en las unidades de generación.
Junio: el doblete sísmico
Con la llegada del 24 de junio, la explicación cambió de raíz: el doblete sísmico que sacudió al país —descrito por Rodríguez como si «hubiesen caído bombas nucleares»— dañó de forma real y verificable infraestructura crítica, entre ella la planta termoeléctrica Termocarabobo, que perdió 600 de los megavatios que aportaba al sistema nacional.
A diferencia de las explicaciones anteriores, este fue un evento con daño físico documentado, aunque los cortes y fluctuaciones reportados por los usuarios en distintos estados continuaron incluso en zonas no directamente afectadas por el sismo.
Agosto: llega «El Súper Niño»
La explicación más reciente llegó este domingo, cuando Rodríguez anunció la cuarta causa del año: la proximidad del fenómeno climático «El Súper Niño», que —según dijo— provocará sequía severa e incremento de temperaturas entre agosto y octubre, con mayor intensidad hacia finales de 2026 y principios de 2027.
La mandataria citó que la temperatura oceánica subió de 1,25°C a 1,94°C, muy por encima del umbral de emergencia climática de 1°C fijado en el Acuerdo de París, y anunció un plan de ahorro eléctrico e hídrico para enfrentarlo.
Un patrón que se repite desde hace más de una década
Este ciclo de explicaciones no es nuevo.
Un repaso de las causas oficiales atribuidas a la crisis eléctrica en los últimos 16 años documenta que las autoridades han culpado, entre otros factores, sabotajes (2013), el fenómeno de El Niño (2016), «ciberataques» (2019), «armas electromagnéticas» (2019), «misiles lanzados desde drones o embarcaciones» (2020) y «explosivos ataques terroristas» (2021), antes de llegar a los «rayos perpendiculares del sol».
Lo que dicen los expertos
Pese a la variedad de fenómenos naturales invocados —algunos reales, como la declinación solar, los terremotos o el propio Súper Niño—, la conclusión de los especialistas del sector eléctrico se mantiene constante: ninguno de esos factores explica por sí solo el racionamiento sostenido que enfrenta el país.
La raíz del problema, según coinciden ingenieros y analistas consultados por distintos medios este año, sigue siendo la falta crónica de inversión y mantenimiento en el parque de generación termoeléctrica y en la Red Troncal de Transmisión, un rezago que —recuerdan— antecede por años a cualquiera de los fenómenos naturales que el Gobierno ha señalado como causa en 2026.
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