Recibir una orden de expulsión de los Estados Unidos (EE. UU.) es uno de los golpes más duros para cualquier extranjero, pero la normativa federal no siempre cierra la puerta de forma definitiva.
Aunque el estatus de «inadmisible» se activa automáticamente tras una deportación, existen mecanismos legales para solicitar un retorno, siempre que se cumplan plazos de espera y requisitos administrativos rigurosos.
Los plazos de castigo: El factor tiempo
La ley migratoria establece periodos de prohibición de entrada que varían según la gravedad de la falta y las circunstancias de la salida:
- 5 años: Si la persona fue removida al llegar a un puerto de entrada o no asistió a su audiencia.
- 10 años: Es el castigo estándar tras una orden de deportación emitida por un juez de inmigración.
- 20 años: Se aplica en casos de una segunda deportación o reincidencia.
- Permanente: Para quienes han cometido delitos graves agravados (felonies).
¿Cómo intentar un reingreso legal?
Para aquellos que desean volver antes de que expire su castigo o al finalizar el mismo, el camino no es automático y requiere de la aprobación del Servicio de Ciudadanía e Inmigración (USCIS). Estas son las vías principales:
Anulación de la orden mediante apelación: Una persona puede regresar si se logra una aprobación judicial o administrativa que determine que la orden de expulsión original ya no es válida.
Esto ocurre cuando, tras haber sido deportado, una corte de inmigración concede una apelación que estaba en curso, dejando la expulsión sin efecto y permitiendo que el extranjero retome su caso legalmente activo dentro del país.
Restitución de estatus previo: Existe la posibilidad de recuperar un estatus migratorio que estaba vigente antes de la remoción.
El ejemplo más claro es el de los antiguos residentes permanentes (poseedores de la Green Card), quienes en circunstancias específicas pueden lograr que se les restituya su derecho de residencia, facultándolos para volver a entrar a los Estados Unidos (EE. UU.) con todos sus beneficios anteriores.
Consentimiento expreso del Departamento de Seguridad Nacional (DHS): En situaciones calificadas como extraordinarias, un ciudadano deportado tiene la opción de elevar una solicitud directa al Departamento de Seguridad Nacional (DHS, por sus siglas en inglés).
Si el organismo otorga un consentimiento expreso y formal para el reingreso, el individuo podrá realizar el proceso de entrada de manera legal, superando la barrera de la inadmisibilidad.
El riesgo del reingreso ilegal
Las autoridades del Departamento de Seguridad Nacional (DHS) advierten que intentar cruzar la frontera sin autorización tras una deportación es un delito federal grave.
En 2026, las penas por reingreso ilegal se han endurecido, pudiendo acarrear hasta 2 años de prisión estándar y hasta 20 años si el individuo tiene antecedentes criminales, además de la reinstalación inmediata de la orden de deportación original sin derecho a una nueva audiencia ante un juez.
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