La presidenta de la Asamblea Nacional electa en 2015, Dinorah Figuera, regresó este martes a Venezuela tras ocho años de exilio, en lo que representa uno de los retornos políticos más simbólicos del proceso de transición que vive el país.
Un regreso motivado por Washington
Al arribar al país, la dirigente de Primero Justicia confirmó que su visita responde a una invitación directa del Departamento de Estado de los Estados Unidos.
El vínculo entre ambas partes no es nuevo: el pasado 22 de abril, el Departamento de Estado ya había recibido a Figuera, en su condición de presidenta de la Asamblea Nacional reconocida por Washington, para discutir vías hacia una transición democrática estable, ordenada y consolidada en Venezuela, encuentro en el que el embajador Kozak reafirmó el compromiso de la administración con ese proceso.
Lo primero que dijo al pisar suelo venezolano
Al ser abordada por los medios de comunicación, Figuera puso el foco de inmediato en la reforma electoral:
«Caramba, necesitamos un Consejo Nacional Electoral creíble, una institución poderosa, fortalecida, que tenga credibilidad, donde el voto de los venezolanos pueda ser expresado libremente y que no haya ninguna duda de que esa expresión del voto se constituya en fortaleza para cada uno de los venezolanos. O sea, es una responsabilidad».
Ante las preguntas de los periodistas sobre sus próximos pasos, Figuera fue cauta pero clara sobre su estrategia:
«Miren, me dijo un amigo que al elefante hay que comérselo por pedacito. Yo, esta es la primera reunión, y como yo creo en la libertad de expresión y como creo realmente que voy a contribuir a todas las preguntas que ustedes me hagan, con mucho gusto, en lo que es esta primera reunión que guarda relación a varias reuniones y a muchas reuniones para organizarnos en función de una agenda que se va a trabajar».
Una agenda que comienza de inmediato
Figuera adelantó que su agenda arranca sin demoras.
Anunció que su primera parada sería una reunión con el responsable de la embajada, seguida de un encuentro con Jorge Rodríguez, presidente de la Asamblea Nacional de 2026.
Un regreso con mucha carga política
Figuera es presidenta de la Asamblea Nacional electa en 2015, considerada por parte de la comunidad internacional como el último parlamento legítimamente elegido en Venezuela, una institución que perdió el control institucional dentro del país tras las elecciones legislativas de 2020 pero que mantuvo reconocimiento político de algunos aliados internacionales.
Figuera salió de Venezuela en 2018 tras ser amenazada por el Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional, permaneciendo diez días refugiada en la Embajada de Francia en Caracas con su hija antes de partir hacia España, donde recibió asilo político.
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