Una niña de 7 años perdió la vida tras ser víctima del robo del vehículo de su madre en el barrio Altos de San Lorenzo, en Buenos Aires, Argentina. La menor de edad, identificada como Kim Anura Gómez, sufrió un shock hipovolémico derivado de los múltiples traumatismos sufridos tras ser arrastrada.
El crimen se perpetró la noche del 25 de febrero cuando dos menores de edad, de 15 y 17 años, sustrajeron un Fiat Palio rojo en el que la niña viajaba con su madre. Durante el asalto, Kim fue arrastrada por varias cuadras tras el robo. Su cuerpo fue recuperado bajo el vehículo después de que los delincuentes chocaran contra un poste de luz. Ambos sospechosos fueron detenidos el 26 del pasado mes.
La investigación, a cargo de la fiscal Carmen Ibarra, reveló que Kim había sufrido múltiples fracturas y lesiones. Testigos del hecho afirmaron que, en un momento crítico, los delincuentes intentaron arrojar a la niña por la ventana del automóvil.
Asimismo, El Clarín reportó que uno de los detenidos había enfrentado problemas legales anteriores, incluida una detención por un robo de auto el pasado 1 de febrero. A pesar de la gravedad de sus acciones, fue liberado pocas horas después de su arresto en aquella ocasión.
Los hechos, que ocurrieron en las inmediaciones de un popular supermercado mayorista, generaron una ola de indignación en la sociedad, poniendo de manifiesto la urgencia de abordar la delincuencia juvenil y la seguridad pública en Argentina.
Audiencia de los involucrados
Los dos menores acusados en el caso del asesinato están privados de libertad conforme a lo establecido en el Régimen Penal Juvenil de la Provincia de Buenos Aires.
El jueves pasado, el joven de 17 años optó por no declarar ante la fiscal Ibarra. El adolescente fue convocado para un trámite procedimental similar a una indagatoria, según lo estipulado en el artículo 308 del Código de Procedimiento Penal. Aconsejado por su defensor, decidió guardar silencio.
Mientras tanto, el menor de 15 años no será juzgado penalmente. Sin embargo, la Fiscalía determinó que debe permanecer bajo la protección del Estado, al estar actualmente en una dependencia de minoridad. A diferencia de otros menores que están institucionalizados por razones sociales o por delitos menores, su situación asegura que no pueda salir libremente.
Con información de El Cooperante

