Quino, un labrador de la ONG valenciana Intervención, Ayuda y Emergencias (IAE), con sede en Algemesí, murió este sábado en la Clínica Veterinaria de la Universidad Católica de Valencia, tras casi dos meses de lucha contra una enfermedad que los especialistas nunca lograron diagnosticar con certeza.
El animal había viajado junto a su guía a Venezuela para participar en las labores de búsqueda de personas atrapadas entre los escombros tras los terremotos registrados el pasado 24 de junio.
Durante una semana trabajó sin descanso junto al contingente de bomberos y perros de rescate de la ONG, antes de regresar a España con la misión cumplida.
Quino también había participado previamente en operaciones de emergencia en Turquía, Marruecos, Brasil y en la DANA de Valencia.
La enfermedad llegó apenas volvió a casa
Apenas dos o tres días después de regresar del país caribeño, el perro comenzó a sangrar de forma persistente por la nariz.
«Empezó a expulsar mucha sangre por la nariz, lo llevamos al veterinario y le van haciendo transfusiones para estabilizarlo, pero a los pocos días vuelve a sangrar de nuevo», relató en su momento Moisés Benlloch, bombero de IAE.
Desde el 7 de julio, Quino pasó por distintas clínicas veterinarias, incluida la del CEU, donde una transfusión y un tratamiento con corticoides lograron controlar el episodio más crítico a mediados de julio.
Sin embargo, las analíticas, ecografías y TAC realizados no arrojaron ningún resultado anómalo, y ningún especialista —ni oftalmólogos, ni internistas, ni cirujanos— logró determinar el origen del sangrado.
El propio guía llegó a enviar los estudios médicos completos a una decena de veterinarios de distintos países en busca de una respuesta, sin resultado.
El caso de Quino trascendió después de que Informativos Telecinco diera a conocer su historia, lo que generó una ola de solidaridad: decenas de personas realizaron donaciones para costear los tratamientos, análisis y traslados del animal, cuyo importe llegó a ascender a varios miles de euros.
Pese a los esfuerzos, el tratamiento dejó de hacer efecto cuando se intentó reducir la dosis de corticoides, y Quino llegó a perder la capacidad de moverse y comer.
En sus últimas semanas, sus pulmones comenzaron a encharcarse de sangre y sufrió un fallo multiorgánico que afectó al hígado y los riñones.
Ante el deterioro irreversible confirmado por las últimas pruebas, este sábado se tomó la difícil decisión de dejarlo descansar.
La ONG IAE comunicó su fallecimiento con un breve mensaje:
«Lamentamos comunicar que Quino ya descansa».
Su guía, visiblemente afectado, agradeció la enorme solidaridad recibida durante los dos meses de lucha:
«La gente se ha volcado con Quino, las muestras de solidaridad que hemos recibido son increíbles, estamos muy agradecidos a pesar de su dolorosa muerte».
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