El expediente presentado ante la Corte del Distrito Sur de Nueva York detalla el cuadro cardíaco que sustenta la solicitud de arresto domiciliario de Cilia Flores, con un episodio agudo el 29 de julio y una serie de síntomas que, según su defensa, persisten desde entonces.
Según el documento, Flores atravesó ese día un cuadro de 30 minutos con opresión intensa en el pecho y sensación de falta de oxígeno.
Llegó a considerar el uso de nitroglicerina sublingual, pero logró superar el episodio sin recurrir al medicamento.
El escrito precisa que la recomendación de incorporar un betabloqueador a su tratamiento había surgido previamente de una consulta de su equipo legal con un especialista cardíaco, ante el riesgo de que un cuadro más severo requiriera intervención inmediata con desfibrilador.
Desde ese episodio, Flores reporta palpitaciones cuando se sobresalta, dolor epigástrico ocasional, mareos, sensación de desvanecimiento y dificultad para respirar.
Recurre a ejercicios de respiración para controlar estos cuadros, aunque el documento señala que la fatiga excesiva se mantuvo durante las semanas posteriores al episodio de julio.
Consultores médicos externos citados por la defensa estiman que Flores pudo haber sufrido un infarto leve, pero el expediente admite que no se le realizaron exámenes de laboratorio en ese momento ni quedaron documentados en su historial médico.
Tampoco se le practicó un nuevo ecocardiograma que permitiera comparar su función cardíaca con estudios anteriores, por lo que la extensión de un eventual daño coronario permanece sin determinar.
El equipo médico del centro de detención suspendió el diltiazem que recibía y la cambió a Toprol XL. Con ese ajuste, según el escrito, Flores ha notado una reducción de las palpitaciones y ha intentado retomar actividad física, aunque continúa reportando debilidad y episodios ocasionales de taquicardia.
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