El gobierno de Estados Unidos ha iniciado un despliegue de fuerzas aéreas y navales en el sur del mar Caribe.
El objetivo de esta operación, según fuentes consultadas por Reuters, es abordar las amenazas que suponen los cárteles de la droga latinoamericanos, a los que la administración estadounidense ha designado como organizaciones terroristas globales.
Este movimiento militar intensifica los esfuerzos de la Casa Blanca para combatir el narcotráfico y reforzar la seguridad en su frontera sur.
Contexto del Despliegue
La decisión se enmarca en la política de la administración Trump de utilizar la fuerza militar contra las organizaciones criminales.
En los últimos meses, Washington ya había desplegado al menos dos buques de guerra para asistir en las labores de seguridad fronteriza y el combate al narcotráfico.
Además, la Casa Blanca ha designado a grupos como el Cártel de Sinaloa y el Tren de Aragua como organizaciones terroristas globales, lo que permite un abanico más amplio de acciones contra ellos.
Un informe del New York Times de la semana pasada reveló que el presidente firmó una orden clasificada autorizando el uso de la fuerza militar contra estos cárteles.
Dicha orden abre la posibilidad de operaciones directas en el mar y, en ciertos casos, en territorio extranjero. La medida ha avivado el debate sobre si Estados Unidos está volviendo a un patrón de intervención directa en la región.
Alcance de la Operación
Las fuentes, que hablaron bajo condición de anonimato, detallaron que el Departamento de Defensa ha comenzado a ordenar el despliegue de activos militares.
Un vocero señaló que el propósito es «abordar las amenazas a la seguridad nacional de EE. UU. por parte de las organizaciones narcoterroristas especialmente designadas en la región».
La iniciativa también incluye un aumento de la vigilancia aérea sobre los cárteles mexicanos para recabar inteligencia y determinar las mejores formas de contrarrestar sus actividades.
Previamente, el presidente había ofrecido el envío de tropas a México para luchar contra el narcotráfico, una oferta que el gobierno mexicano ha rechazado.
El despliegue genera reacciones en la región.
Por ejemplo, el presidente de Colombia ha convocado a una reunión urgente de funcionarios latinoamericanos para discutir lo que considera «una amenaza de agresión» por parte de la administración estadounidense.
Mientras tanto, en México, las autoridades han extraditado a varios capos del narcotráfico a petición de Estados Unidos en un aparente esfuerzo por mostrar cooperación y evitar aranceles amenazados por Washington.
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