La Comisión Europea (CE) ha endurecido sus recomendaciones ante la prolongación del conflicto en el Medio Oriente y la inestabilidad en el Estrecho de Ormuz.
El comisario de Energía, Dan Jørgensen, remitió este martes una instrucción clara a los Estados miembros: es imperativo implementar un plan de choque para reducir la demanda de crudo y queroseno.
El paquete de medidas busca evitar un racionamiento forzoso y proteger las reservas estratégicas del bloque.
Entre las propuestas de mayor impacto directo, Bruselas solicita a los países «reducir la velocidad máxima en las autopistas al menos 10 km/h«.
Según los informes técnicos, circular a 110 km/h en lugar de 120 km/h genera un ahorro inmediato de combustible que ayudaría a compensar la subida del 16% en los precios del petróleo registrada este mes.
Asimismo, se insta a las capitales europeas a «evitar los viajes en avión cuando existan alternativas viables», como el tren de alta velocidad, para preservar el suministro de combustible de aviación.
Restricciones por matrícula y rotación de vehículos
La Comisión Europea también ha puesto sobre la mesa medidas de control de tráfico en las grandes ciudades para disminuir la «conducción intensiva en combustible».
El plan contempla la posibilidad de «alternar el acceso de vehículos privados a las carreteras según el día», utilizando sistemas de rotación por número de matrícula.
Esta estrategia, junto con el fomento del «uso compartido del carro» (carpooling) y la adopción de prácticas de conducción eficiente, busca reducir drásticamente la congestión y el gasto energético urbano.
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