La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, generó cuestionamientos este lunes tras responder a una pregunta sobre el anuncio de Daniel Ortega de eliminar para siempre las elecciones en Nicaragua, apelando al principio de autodeterminación de los pueblos pese a que la medida impide precisamente que la población nicaragüense pueda decidir mediante el voto.
«Primero es la autodeterminación de los pueblos, lo que decida el pueblo de Nicaragua, y nosotros siempre estamos de acuerdo con la democracia, en todos sus términos», declaró la mandataria durante su conferencia matutina en Palacio Nacional.
La respuesta llamó la atención porque, al eliminarse las elecciones, el propio pueblo nicaragüense queda sin el mecanismo para expresar esa «autodeterminación» que Sheinbaum invocó como argumento.
La mandataria no explicó cómo concilia ambos principios —la autodeterminación popular y su respaldo a la democracia— cuando el anuncio de Ortega consiste, precisamente, en impedir que haya nuevos comicios en el país.
Ortega declaró el pasado 19 de julio, durante el acto por el 47° aniversario de la Revolución Sandinista, que en Nicaragua «no volverá a haber elecciones», bajo el argumento de evitar que Estados Unidos utilice a un partido opositor para «atrapar el gobierno» o «el poder».
Ante la insistencia de un segundo periodista, Sheinbaum amplió ligeramente su argumento sin cambiar el fondo de su postura: reconoció que «cada país tiene su autodeterminación y decide cómo se organiza», y comparó el caso con presidentes o primeros ministros de otras regiones, incluida Europa, que pueden reelegirse en múltiples ocasiones.
Cuando se le preguntó si aplicaría el mismo criterio para México ante el avance de la derecha, la mandataria respondió:
«No, cómo creen, aquí hay elecciones cada seis años. Es más, hay revocación de mandato».
Críticas dentro y fuera de su partido
La postura de Sheinbaum contrastó con la de su propio coordinador de bancada en la Cámara de Diputados, Ricardo Monreal, quien días antes había calificado el anuncio de Ortega como un «despropósito» y afirmó que «a nadie, a ningún ciudadano en el mundo se le puede privar de llevar a cabo elecciones y elegir a sus gobernantes de manera democrática», además de expresar su expectativa de que la comunidad internacional no acepte una decisión de esa naturaleza.
Desde la oposición, la diputada panista Mariana Gómez del Campo acusó al Gobierno mexicano de recurrir a la Doctrina Estrada para «callar ante violaciones a derechos humanos», mientras que opositores nicaragüenses pidieron explícitamente a Sheinbaum liderar una condena regional contra el régimen de Ortega y Rosario Murillo.
La respuesta de la mandataria mexicana también contrastó con la postura de Washington: el secretario de Estado, Marco Rubio, había condenado el anuncio de Ortega el 21 de julio, señalando que la decisión dejó al descubierto «la verdadera naturaleza autoritaria del régimen» y llamando a la comunidad internacional a «unir fuerzas» y aislar comercialmente a Nicaragua.
Sigue al director de Alertas 24 en X para recibir más contenido relevante al instante:

