La crisis eléctrica en Venezuela se mantiene sin resolverse pese a los anuncios oficiales de recuperación, con un déficit estructural que ronda los 3.500 megavatios (MW) —casi el doble de lo que consume la Gran Caracas, estimado en unos 1.800 MW—, mientras millones de venezolanos en el interior del país continúan enfrentando racionamientos que en algunas zonas superan las 15 horas diarias sin servicio.
La presidenta encargada, Delcy Rodríguez, informó este lunes 3 de agosto que el Gobierno logró recuperar el 50% de los 600 MW que quedaron fuera de servicio en la planta Termocarabobo tras el «doblete sísmico» del pasado 24 de junio, y adelantó que en los próximos días se completará la «recuperación plena» de esa capacidad de generación.
Sin embargo, antes de los sismos, el país arrastraba un déficit aproximado de 3.500 MW, producto de una demanda de 15.600 MW frente a una oferta de apenas 12.000 MW.
Ese déficit de 3.500 MW resulta casi el doble de lo que consume en conjunto la Gran Caracas, cuya demanda ronda los 1.800 MW, según cálculos de especialistas del sector eléctrico.
Es decir, la brecha entre lo que Venezuela necesita y lo que Corpoelec logra generar equivale a dejar sin electricidad, al mismo tiempo, a casi dos capitales como Caracas.
Pero mientras la región capital sigue siendo la menos golpeada por la crisis —con apagones esporádicos ligados a fallas puntuales y no a un esquema de racionamiento programado—, la realidad en el interior del país es radicalmente distinta.
En zonas rurales del Zulia, como Guajira, y de Táchira, como Rubio, los cortes eléctricos han llegado a extenderse hasta 15 horas diarias, casi el doble de lo que registran ciudades como Maracaibo o San Cristóbal, donde los racionamientos rondan entre cuatro y ocho horas.
A nivel nacional, el promedio de horas sin servicio se ubica entre seis y ocho horas diarias, aunque con marcadas diferencias según el estado y la zona, urbana o rural.
Este mismo lunes se registraron protestas en Aragua por los constantes cortes eléctricos, en momentos en que la administración de Delcy Rodríguez pidió a la población racionar también el consumo de agua y luz.
En ese contexto, el Gobierno anunció días atrás un plan para incorporar 4.800 MW adicionales de generación termoeléctrica antes de que termine el año, con el respaldo de las empresas General Electric e IMPSA, una cifra que, de concretarse en su totalidad, superaría el déficit actual de 3.500 MW.
Sin embargo, especialistas del sector insisten en que una recuperación real y sostenida del sistema eléctrico nacional podría tomar al menos dos años de inversión continua en generación, transmisión y distribución, por lo que los racionamientos en el interior del país difícilmente cesarán en el corto plazo.
Sigue al director de Alertas 24 en X para recibir más contenido relevante al instante:

