A pocos días de la gran final del Mundial 2026, prevista para este domingo 19 de julio entre España y Argentina, la región de Nueva York y Nueva Jersey enfrenta una amenaza ajena al fútbol: una densa capa de humo procedente de los incendios forestales en Canadá ha deteriorado gravemente la calidad del aire, generando alertas sanitarias y preocupación de cara al encuentro.
El partido se disputará en el MetLife Stadium, en East Rutherford, Nueva Jersey, un estadio sin techo donde se espera la asistencia de unos 82.500 espectadores.
El Índice de Calidad del Aire (AQI) llegó a marcar 234 puntos en Nueva York, un nivel considerado peligroso, mientras que en la zona del estadio rondaba los 120 puntos, clasificado como insalubre para grupos sensibles.
El fenómeno tiene su origen en los más de 800 incendios activos en Canadá, muchos de ellos fuera de control, especialmente en la provincia de Ontario.
Las corrientes de aire han empujado el humo hacia el sureste, cubriendo buena parte del noreste de Estados Unidos, con cielos de tonos anaranjados y grisáceos, y un intenso olor a humo perceptible en las calles.
Ante esta situación, el alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, advirtió que la combinación de calor peligroso y aire insalubre representa una seria amenaza tanto para los neoyorquinos como para los asistentes a la final.
La ciudad comenzó a distribuir mascarillas KN95 de forma gratuita en bibliotecas, comisarías y cuarteles de bomberos, además de habilitar centros de enfriamiento.
La FIFA, sin embargo, no ha explicado públicamente cuál sería el límite exacto de contaminación atmosférica para aplazar un partido.
Como referencia, cuando el AQI se acerca a los 180-200 puntos suele estudiarse la posibilidad de posponer el encuentro tras una evaluación médica en el terreno, mientras que por encima de 200 puntos la recomendación habitual es suspender o aplazar la disputa.
Pese a estos valores, tanto la FIFA como las autoridades estadounidenses descartan, por el momento, una suspensión del partido.
La contaminación ya afectó la preparación de los equipos: la selección española, instalada en Nueva Jersey, tuvo que acortar su entrenamiento del jueves debido al humo denso, mientras que Argentina, que entrena en la zona de Atlanta, prácticamente no ha sentido el impacto del fenómeno.
La doctora Courtney Howard, médica de urgencias y representante de la Global Climate and Health Alliance, advirtió que los futbolistas de élite no deberían entrenar al aire libre con niveles de contaminación peligrosos, y recomendó recurrir a instalaciones cubiertas con aire limpio.
Pese a la preocupación, el pronóstico meteorológico ofrece cierto alivio a los organizadores: se esperan lluvias intensas durante el sábado y el avance de un frente frío en las primeras horas del domingo, lo que podría contribuir a disipar el humo antes del inicio del partido y despejar el camino para que la final se dispute con normalidad.
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