La crisis energética en Venezuela ha entrado en una fase crítica tras el vencimiento del plazo de 45 días del plan de contingencia, con usuarios del interior del país reportando un incremento progresivo en las horas de oscuridad.
De acuerdo con las denuncias recibidas de estados como Zulia, Lara, Carabobo, Barinas, Aragua, Mérida y Falcón, los cortes que inicialmente eran de 3 horas, subieron a 4 y ahora se han estabilizado en 5 horas diarias.
Este recrudecimiento del racionamiento ocurre sin que exista un cronograma oficial, sumiendo a las regiones en una parálisis económica y social mientras la capital del país permanece mayoritariamente resguardada de estas interrupciones.
El malestar ciudadano se ha intensificado debido al silencio administrativo de la Corporación Eléctrica Nacional (Corpoelec) y de Delcy Rodríguez, encargada de la gestión del sistema tras el anuncio del plan de ahorro el pasado 21 de marzo.
Aquella medida, justificada originalmente por la «incidencia de los rayos solares» y una ola de calor, finalizó el 5 de mayo; sin embargo, lejos de normalizarse, el servicio ha empeorado.
La ausencia de un pronunciamiento oficial sobre la extensión de la contingencia o las causas técnicas del déficit actual ha generado un clima de incertidumbre total entre comerciantes y familias que ven cómo sus equipos electrodomésticos sufren daños por la inestabilidad del voltaje.
Expertos en el sector eléctrico coinciden en que el aumento de las horas de racionamiento es la respuesta directa a un déficit de generación que Corpoelec no ha podido subsanar.
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