Diego Sierralta, hijo de la presa y paciente oncológica Yenny Barrios, pidió a través de sus redes sociales al fiscal general, Tarek William Saab, que actúe antes de que otra persona muera en la cárcel, en referencia a su madre, quien, 2 horas después de culminar su segundo ciclo de quimioterapias el 3 de diciembre, fue enviada desde el centro de detención preventiva Pata ‘e Palo hasta el recinto penitenciario David Viloria, la cárcel de Uribana, en el estado Lara.
«Revise todos los documentos que yo le consigné en Fiscalía, en tribunales, y tome cartas en el asunto porque si no, una persona más se va a morir en la cárcel (…) estando allí dentro, injustamente, porque mi mamá no es ninguna delincuente, ninguna terrorista, ninguna incitadora al odio», señaló el hombre, quien con evidente preocupación expresó que la cárcel de Uribana es «para presos comunes, donde ha habido masacres y envenenamientos» y su madre tendrá que enfrentar los efectos secundarios del segundo ciclo de quimioterapias.
En el audiovisual publicado este 5 de diciembre, Sierralta explicó que el 3 de diciembre, una hora después del traslado de Yenny Barrios, recibió una llamada desde el centro de detención Pata ‘e Palo indicándole que debía ir a buscar las pertenencias de su madre porque fue enviada a Uribana.
«¿Hasta cuándo tanta injusticia?», se preguntó el hijo de Barrios, mientras señaló que en dos audiencias le han solicitado documentos que ya fueron consignados para otorgarle a su madre una medida cautelar humanitaria por su estado de salud. Sin embargo, a pesar de que le informaron de la existencia de una boleta de excarcelación, esta nunca llegó al centro de detención, por lo que se preguntó si alguien estaba detrás del retraso:
«No sabemos qué pasa, que la boleta nunca llega y cuando dicen que va a llegar se tranca la cuestión. Si alguien está detrás de eso, ojalá nunca tenga a su mamá con cáncer porque es bastante fuerte (…) con este plus de que ahora está presa, para completar», expresó Sierralta, quien acompaña en esta convalecencia a su abuela, abuelo, hermana y ahora a su mamá, privada de libertad hace 88 días.
«No duerme bien, tiene inflamación en las piernas, mala circulación, ya no tiene cabello; las quimioterapias, así como eliminan cosas malas, eliminan cosas buenas (…) Desde febrero está convaleciente. Ah, no, pero ella estaba tirando bombas molotov», ironizó el joven.
Con información de El Pitazo

