Lyle y Erik Menéndez, quienes han pasado más de 30 años encarcelados por el asesinato de sus padres en 1989, se presentaron virtualmente este viernes ante un tribunal de Los Ángeles en un intento por obtener su liberación.
Los hermanos, condenados a cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional por el homicidio de José y Kitty Menéndez en su residencia de Beverly Hills, aparecieron en la audiencia telemática con semblante serio y vistiendo el uniforme azul de la prisión.
Lyle, de 57 años, y Erik, de 54, buscan que la corte dicte una nueva sentencia, menos severa, en el marco de una estrategia legal iniciada por su defensa el año anterior.
El caso, que generó gran atención mediática en Estados Unidos durante la década de 1990, ha cobrado renovado interés gracias al reciente estreno de un documental y una miniserie en Netflix.
Estas producciones han captado la atención de una nueva generación de personas que defienden la excarcelación de los hermanos Menéndez, argumentando que actuaron en defensa propia tras años de sufrir abuso psicológico y sexual por parte de su padre, descrito como violento, y una madre negligente.
Sin embargo, a pesar del creciente apoyo público, los Menéndez enfrentan un panorama judicial complejo.
Si bien la Fiscalía de Los Ángeles había mostrado previamente su disposición a modificar la sentencia, el nuevo fiscal de distrito, Nathan Hochman, ha cambiado esta postura.
Hochman sostiene que los hermanos Menéndez no han asumido la responsabilidad por sus actos y basaron su defensa en falsedades, por lo que considera que deben permanecer en prisión.
La audiencia de este viernes se llevó a cabo para escuchar los argumentos de la Fiscalía, que busca revocar la moción favorable presentada por la administración anterior, liderada por George Gascón.
Con información de AFP

