La ribera del río Casanare, en Colombia, se convirtió en el escenario de una tragedia que enlutó a toda una comunidad. El cuerpo sin vida de Gabriela Santana, una niña venezolana de nueve años, fue hallado allí, poniendo fin a una búsqueda desesperada que mantuvo en vilo a familiares y vecinos.
La pequeña, reportada como desaparecida el pasado 23 de marzo en el barrio El Triunfo, en Cravo Norte, fue encontrada dos días después, el martes 25 de marzo, según confirmó la Policía del departamento de Arauca (Colombia).
El coronel Carlos Angarita Antolinez, en una declaración que resonó con tristeza, informó:
«Se tuvo conocimiento del hallazgo del cuerpo sin vida de la menor Gabriela Leonela Santana Lucena, quien había sido reportada como desaparecida el pasado domingo 23 de marzo en el municipio de Cravo Norte».
La noticia desgarró a una comunidad que había seguido de cerca la angustia de la familia Santana, desde el momento en que se denunció la desaparición de la niña.
La desaparición de Gabriela generó una ola de indignación y preocupación en la comunidad. Según informaciones preliminares de la Personería Municipal, la menor fue vista por última vez en compañía de un hombre cuya identidad aún permanece desconocida.
Testigos presenciales relataron que la niña se encontraba jugando en la casa de una vecina junto a otra menor, cuando un individuo se la llevó a la fuerza. Este testimonio, que heló la sangre de quienes lo escucharon, añadió un tinte de horror a la ya trágica situación.
Horas antes del fatídico hallazgo, la madre de Gabriela, consumida por la desesperación, realizó un llamado público clamando por ayuda para encontrar a su hija. Su voz, cargada de angustia, resonó en los medios locales y en las redes sociales, movilizando a cientos de personas en la búsqueda.
Sin embargo, el destino tenía reservado un final cruel para esta historia, sumiendo a la familia Santana y a toda una comunidad en un profundo dolor.

