Un reporte de la cadena estadounidense CBS News reveló este martes 19 de mayo de 2026 que líderes de alto rango del Departamento de Justicia de los Estados Unidos (EE. UU.) ordenaron la apertura de una nueva investigación penal en Miami contra el detenido exlíder venezolano Nicolás Maduro.
La medida responde a las preocupaciones internas de la administración norteamericana ante la presunta debilidad de las pruebas que sustentan el caso judicial penal que actualmente enfrenta en la ciudad de Nueva York.
De acuerdo con las fuentes vinculadas al proceso citadas por CBS News, la orden de iniciar este nuevo expediente en el Distrito Sur de Florida se emitió luego de que Maduro ya se encontrara bajo custodia federal.
Como se recordará, el político y su esposa, Cilia Flores, fueron capturados por fuerzas estadounidenses en suelo venezolano a principios de enero de este año y trasladados a territorio norteamericano para responder por cargos de narcotráfico y posesión de armas de fuego de una acusación sustitutiva que data del año 2020.
Ambos ciudadanos se declararon no culpables ante los tribunales.
Inclusión de Alex Saab y dudas sobre el caso de Nueva York
La apertura de esta nueva línea de investigación en Miami —formalizada alrededor del mes de marzo bajo la supervisión del fiscal Michael Berger y agentes del FBI, HSI e IRS— coincide con un nuevo proceso contra su estrecho colaborador comercial Alex Saab, quien fungía como ministro de Industria y Producción Nacional en Venezuela.
Saab, quien había sido indultado por la Casa Blanca en 2023 en un canje de prisioneros tras cumplir dos años de cárcel, fue deportado nuevamente a suelo estadounidense e imputado el pasado lunes por un cargo de conspiración para el lavado de dinero vinculado al programa alimentario estatal de los Comités Locales de Abastecimiento y Producción (CLAP).
Las agencias de inteligencia norteamericanas mantienen un elevado interés en sus movimientos financieros debido a la sospecha de que controla activos económicos pertenecientes al propio Maduro.
La debilidad que los funcionarios del Departamento de Justicia y de la Casa Blanca observan en la causa penal de Nueva York radica principalmente en la ausencia de cargos por blanqueo de capitales.
La acusación neoyorquina se concentra en supuestos delitos de narcoterrorismo, importación de cocaína y conspiración de armas de fuego bajo la premisa de que facilitaba pasaportes diplomáticos y cobertura aérea a los carteles.
No obstante, analistas de seguridad consultados por CBS News recordaron que, según reportes de la DEA, la mayor parte de la droga que ingresa a los Estados Unidos proviene directamente de Colombia y suele desviar su ruta fuera del territorio venezolano, lo que proyecta dudas razonables sobre la solidez probatoria para señalar al exmandatario como la figura central del tráfico hacia ese país.
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