El gobierno de Estados Unidos (EE. UU.) podría desistir de sus intentos de incautar el buque petrolero Bella 1, tras casi dos semanas de una tensa persecución en el Océano Atlántico, según informaron fuentes a la cadena CNN.
La tripulación de la embarcación, la cual se encuentra oxidada y en condiciones precarias, pintó de manera rudimentaria una bandera de Rusia en el casco del navío.
Los funcionarios estadounidenses consideran que esta acción es un intento desesperado por reclamar protección bajo la jurisdicción de Moscú, lo que añade una compleja capa legal al operativo de intercepción.
La nueva insignia fue avistada por el personal de la Guardia Costera de Estados Unidos, que ha estado siguiendo al tanquero a una distancia de media milla.
El Bella 1 ha estado huyendo desde el pasado 21 de diciembre, cuando realizó un giro en U en el Mar Caribe para evitar ser abordado mientras se dirigía a territorio venezolano para cargar crudo.
Aunque inicialmente navegaba bajo una bandera de Guyana que las autoridades calificaron como inválida, el cambio a un estatus reclamado como ruso complica los protocolos de abordaje por el riesgo de un incidente diplomático de mayor escala.
La administración de Donald Trump se encuentra en una encrucijada, ya que los analistas de inteligencia ya no esperan que el petrolero regrese a Venezuela para cumplir con su misión comercial.
Ante el alejamiento de la nave hacia aguas abiertas del Atlántico, es probable que la Casa Blanca decida abandonar los esfuerzos de captura para evitar un conflicto innecesario, según las fuentes de CNN.
No obstante, se mantienen desplegados equipos de respuesta especial marítima, expertos en abordajes de naves no cooperativas, en caso de que se reciba una orden final de asalto antes de que la embarcación se pierda de vista.
Esta persecución es una consecuencia directa de la orden de «bloqueo» emitida contra los buques que transportan petróleo venezolano sancionado, una estrategia que busca presionar económicamente a la administración de Nicolás Maduro.
Mientras que otros dos tanqueros cedieron ante la presión de la Guardia Costera de Estados Unidos a principios de este mes, la tripulación del Bella 1 ha mantenido una resistencia inusual.
El destino final de la nave sigue siendo incierto mientras las autoridades en Washington deciden si el valor del decomiso compensa el riesgo político de ignorar la supuesta protección rusa.
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