El gobernante Nicolás Maduro evalúa decretar un estado de conmoción exterior en Venezuela. Sus argumentos son para defender a la nación de la “amenaza” que supone el gobierno de Estados Unidos, quien mantiene un despliegue militar en aguas del Caribe, cerca de las costas del país. Pero, ¿qué implica el decreto? ¿qué puede hacer? ¿qué se puede restringir?
Según el artículo 338 de la Constitución venezolana, podrá decretarse el estado de conmoción interior o exterior «en caso de conflicto interno o externo que ponga seriamente en peligro la seguridad de la nación, de sus ciudadanos y ciudadanas o de sus instituciones».
El tiempo del decreto «se prolongará hasta por 90 días, siendo prorrogable hasta por 90 días más».
La Carta Magna establece que durante los estados de excepción -hay 4 establecidos- el Estado “podrá restringir temporalmente” las garantías consagradas en la Constitución, “salvo las referidas a los derechos a la vida, prohibición de incomunicación o tortura, el derecho al debido proceso, el derecho a la información y los demás derechos humanos intangibles”.
Especialistas en las leyes enumeraron una lista de decisiones que el Estado puede tomar con la declaratoria del decreto: ocupar empresas o bienes que consideren se requiere para la defensa del país, suspender algunas garantías, limitar la libertad de tránsito en zonas afectadas por la amenaza exterior, convocar a la reserva militar para que se reincorpore a sus filas, entre otras.
Para el abogado Zair Mundaray, ex fiscal de la República, a la administración de Nicolás Maduro “no le hace falta” decretar un estado de conmoción para ejecutar las facultades que legalmente le atribuye el decreto, porque sin tenerlo lo aplican.
“No veo ningún derecho que pudiera quedar suspendido con el decreto, porque todo está suspendido en Venezuela; incluso aquellos que no se pueden restringir como el derecho al debido proceso, la seguridad personal, la vida, la integridad física, desaparición forzada; igual lo hacen”, aseguró.
El objetivo de la declaratoria de la conmoción, según Maduro, es que «toda la nación» y cada «ciudadano y ciudadana de este país tenga el respaldo, la protección y la activación de todas las fuerzas de la sociedad venezolana para responder a las amenazas o, si se diera el caso, a cualquier ataque que se hiciera» contra Venezuela, que, dijo, «saldrá adelante otra vez» ante «cualquier escenario que se presente».
Los estados de excepción usados por Maduro
La Constitución establece 4 estados de excepción: el estado de alarma cuando se produzcan catástrofes, calamidades públicas u otros acontecimientos similares; el estado de emergencia económica cuando se susciten circunstancias económicas extraordinarias que afecten gravemente la vida económica de la nación; y el estado de conmoción interior o exterior en caso de conflicto interno o externo.
Maduro decretó tres de ellos en la última década:
- Estado de emergencia económica (2016–2020) (Abril de 2025): Maduro hizo el decreto en 2016 en el marco de una crisis económica en medio de una hiperinflación y escasez de alimentos y medicamentos. Le permitió -entre otras medidas- disponer de recursos sin la autorización de la AN.
En abril de 2025, firmó un decreto de emergencia económica como respuesta a lo que calificó como una «guerra comercial sin precedentes» desatada por la política arancelaria del Gobierno de Estados Unidos.
- Estado de alarma por la pandemia (2020): El decreto fue por la pandemia del COVID-19. La medida permitió la restricción de la movilidad, suspensión de clases presenciales y control de actividades económicas.
- Conmoción exterior (2025): Evalúa su decreto en respuesta al despliegue militar que mantiene Estados Unidos en el Caribe, que considera como una “amenaza”.
La “amenaza”
Maduro prevé la declaratoria de un estado de conmoción exterior mientras EE. UU. incrementa su presencia militar en el Caribe en respuesta al «narcotráfico proveniente de Venezuela», según Washington, con el despliegue de, al menos, 8 buques de guerra en la región y un submarino de ataque rápido de propulsión nuclear, así como de más de 4.500 soldados. También ha enviado varios cazas de última generación F-35B a Puerto Rico.
El país norteamericano ha interceptado desde agosto ya cuatro embarcaciones adjudicadas supuestamente al narcotráfico, al menos tres procedentes presuntamente de Venezuela -según la Casa Blanca- y la cuarta de ellas, cuyo origen se desconoce, hundida la noche del viernes 19 en aguas de República Dominicana.
La administración de Donald Trump señala a Maduro como líder del Cártel de los Soles y la justicia de ese país ofrece una recompensa de 50 millones de dólares por su captura. Las acusaciones fueron rechazadas por Maduro, quien en una carta que envió el 6 de septiembre al presidente estadounidense le asegura que luchan contra el narcotráfico.
Con información de El Pitazo
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