El buque petrolero Bella 1, identificado como parte de la denominada «flota oscura» que comercializa crudo venezolano, logró evadir la intercepción de la Guardia Costera de los Estados Unidos (USCG) y huyó hacia aguas del Océano Atlántico.
Según reportes de la cadena ABC News y agencias internacionales (diciembre de 2025), la embarcación fue objeto de una «persecución activa» en aguas internacionales del Caribe tras negarse a ser abordada por las autoridades estadounidenses, que actuaban bajo una orden judicial de incautación.
El incidente se produce en medio de un «bloqueo total» ordenado por la administración de Donald Trump contra el transporte de petróleo de la estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA).
El Bella 1, que navegaba bajo lo que EE. UU. califica como una «falsa bandera» (presuntamente de Panamá), es señalado por el Departamento del Tesoro por sus vínculos con redes de financiamiento sancionadas.
Durante la maniobra de escape, el tanquero habría emitido señales de socorro mientras se alejaba de la zona de patrullaje, logrando por ahora evitar el destino de otros buques como el Skipper y el Centuries, que ya fueron capturados por las fuerzas estadounidenses en semanas recientes.
Esta acción ha escalado las tensiones en la región, provocando la reacción de figuras como el primer vicepresidente del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), Diosdado Cabello, quien calificó estas operaciones como un acto de piratería y advirtió sobre las consecuencias de que países vecinos colaboren con este asedio.
El gobierno venezolano ha denunciado formalmente estos hechos como un «robo y secuestro» de activos privados, mientras que Washington asegura que continuará persiguiendo los envíos ilícitos que financian al gobierno de Nicolás Maduro.
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