El líder opositor Edmundo González publicó una reflexión sobre su primer año en el exilio tras salir de Venezuela, un proceso que describió como una misión política y moral para resguardar la voluntad de millones de venezolanos.
En un texto publicado en el medio español El Mundo, narró su inesperada salida en un avión militar español, el dolor de la distancia familiar y la desaparición forzosa de su yerno, pero destacó también la acogida en España y el trabajo que ha hecho internacionalmente para denunciar al Gobierno de Nicolás Maduro, mantener, dijo, la legitimidad electoral y organizar junto a María Corina Machado una transición democrática.
González describe el exilio no como un refugio, sino como un espacio de acción. «El exilio no ha sido un refugio; ha sido el espacio desde donde se han tejido acciones, encuentros y decisiones», señaló. Su partida, que calificó de «forzada», se ha convertido en una misión con «consecuencias visibles».
Relató el momento de su partida, el cual no fue planificado. «Hoy, exactamente hace un año, salí de Venezuela», comentó. Describió que un avión militar español estaba en Maiquetía para protegerlo, un gesto que lo «marcó profundamente».
Según él, esta protección no era por su seguridad personal, sino por la protección de «casi 8 millones de deseos de cambio venezolano».
Sacrificios personales y colaboración política
El diplomático también se refirió a las dificultades personales del exilio, como estar lejos de su familia y la ausencia de su yerno, Rafael, quien fue detenido por «cuerpos de seguridad del Estado». «La distancia no me ha permitido estar con mi hija en Caracas», lamentó.
A pesar de los sacrificios, González Urrutia afirmó que su propósito es proteger los votos de las elecciones.
«No se han protegido únicamente las actas… también se ha protegido a la persona que encarna la legitimidad de esa elección», indicó.
El exembajador mencionó que las actas están resguardadas en Panamá. Además, destacó su relación de trabajo con María Corina Machado. «María Corina y yo hacemos buen equipo», señaló, agregando que «la responsabilidad de encarnar un mandato democrático no admite improvisaciones».
«No defiendo un cargo ni un nombre; defiendo un mandato legítimo que pertenece al pueblo venezolano», concluyó, enfatizando que el exilio ha servido para «fortalecerlo y para preparar el regreso».
Con información de El Nacional
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