La variación constante del dólar paralelo continúa golpeando con fuerza el bolsillo de los marabinos, quienes denuncian que cada compra se ha convertido en un reto financiero para poder cubrir necesidades básicas en medio de salarios insuficientes y precios cambiantes.
En un recorrido por el casco central de la ciudad, ciudadanos consultados relataron las dificultades que enfrentan al adquirir alimentos, medicinas y productos esenciales, debido a que cada establecimiento fija su propia tasa de cambio, muy por encima de la referencia oficial del Banco Central de Venezuela (BCV).
“Todos los días hay un precio distinto. Hemos visitado seis tiendas y cada una maneja una tasa diferente: 650, 680 o hasta 700 bolívares por dólar. Esto es una locura; no sé cómo hacemos los zulianos para sobrevivir”, expresó Jecmari Velnar mientras recorría varios comercios.
A esto se suma la disparidad en el mercado cambiario informal. Comerciantes y consumidores denuncian que algunos negocios llegan a calcular el dólar entre 700 y 800 bolívares, según reseñó el medio regional Versión Final.
La situación refleja la falta de uniformidad en la aplicación de tasas cambiarias y obliga a los consumidores a comparar precios constantemente.
Mientras los comerciantes aseguran que deben cubrir costos de reposición y protegerse de la inflación, los compradores advierten que la práctica erosiona aún más su poder adquisitivo.
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