Santiago Peña ya no es presidente de Paraguay. La Cámara de Senadores lo destituyó este viernes al encontrarlo responsable de mal desempeño en sus funciones, en un juicio político que se resolvió en pocas horas. La separación del cargo fue inmediata y se aprobó con 44 votos a favor.
El detonante fue la caída de Ueno Bank, una crisis financiera que dejó a casi tres millones de clientes sin poder acceder a sus ahorros. A esto se suma la acusación sobre el uso indebido de fondos de jubilaciones del IPS.
El jueves, Peña anunció que dejaba el cargo, pero el Congreso no llegó a aceptar su dimisión. La sesión conjunta convocada para decidirlo se cayó por falta de quorum, cuando los legisladores se inclinaban por rechazarla. Esa misma noche, Diputados aprobó por unanimidad la acusación y la envió al Senado.
Ya en la sala, los senadores negaron al mandatario el plazo extra de tres días que reclamaba para armar su defensa.
El rechazo fue por 39 votos de los 44 senadores presentes. Peña no acudió al recinto y se despidió mediante un mensaje en redes sociales, donde agradeció el apoyo recibido y reconoció la angustia de los afectados por el cierre del banco. Su defensa había puesto en duda la legalidad del proceso.
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