Más de 41,4 millones de colombianos están llamados a las urnas este domingo para definir, en segunda vuelta, quién sucederá a Gustavo Petro al frente de la Casa de Nariño.
La contienda enfrenta al abogado penalista Abelardo de la Espriella, del movimiento de derecha Defensores de la Patria, con el senador oficialista Iván Cepeda, candidato del Pacto Histórico, en una elección que se da sin que ambos hayan compartido un solo debate cara a cara y en medio de un clima de fuerte polarización política.
De la Espriella llega como favorito tras imponerse en la primera vuelta del 31 de mayo con el 43,7% de los votos, frente al 40,9% obtenido por Cepeda.
Sin trayectoria política previa, el candidato de derecha ha construido su campaña sobre tres ejes: ajuste fiscal, desregulación económica y mano dura contra el narcotráfico y la corrupción, a lo que suma propuestas como la creación de diez cárceles aisladas y sin señal de comunicaciones para frenar la operación de bandas criminales desde prisión, en una línea que recuerda al modelo de seguridad del salvadoreño Nayib Bukele.
Su discurso, inspirado abiertamente en figuras como Donald Trump, Javier Milei y el propio Bukele, plantea además una reactivación del sector petrolero y un realineamiento con Washington.
Cepeda, por su parte, es senador desde 2014, profesor de filosofía y uno de los rostros visibles del proceso de paz con las extintas FARC y de los diálogos con el ELN.
Su plataforma, bautizada «El Poder de la Verdad», propone profundizar el rumbo trazado por Petro a través de tres «revoluciones» —ética, social y política—: reducir el gasto estatal, eliminar intermediarios burocráticos, crear un «Banco del Pueblo» para canalizar recursos directamente a la población y avanzar en una redistribución de tierras con el agua potable como eje.
En seguridad, defiende la implementación integral del acuerdo de paz firmado en el gobierno de Juan Manuel Santos y rechaza la idea de que el país atraviese una crisis grave de orden público, a diferencia de su rival.
«Nuestra apuesta por la paz no es una concesión ni una estrategia circunstancial», ha repetido en campaña.
De la Espriella, en cambio, ha sido categórico al rechazar la continuidad de la llamada paz total impulsada por Petro:
«Con los criminales no habrá negociación», ha dicho, calificando esa política como «traición a la patria».
La elección llega además marcada por la tensión entre el Gobierno saliente y la autoridad electoral.
Petro desconoció los resultados de la primera vuelta al denunciar, sin pruebas confirmadas, la inclusión irregular de 850.000 votantes en el censo; la Registraduría aseguró posteriormente que las reclamaciones no superaron el 0,7% de las mesas escrutadas.
Cepeda reconoció los resultados días después.
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