La esposa de Nicolás Maduro, Cilia Flores, permanecerá detenida en el Centro de Detención Metropolitano de Brooklyn, luego de que el juez federal Alvin Hellerstein negara este jueves su solicitud de arresto domiciliario, que su defensa sustentaba en el deterioro de su salud cardíaca.
Los abogados de Flores, de 69 años, sostuvieron que su estado de salud empeora de forma progresiva y que las condiciones de la cárcel dificultan su recuperación.
Según la defensa, una prueba de esfuerzo realizada en abril en el Brooklyn Hospital Center tuvo que interrumpirse por dolor en el pecho, tres cardiólogos recomendaron un cateterismo que aún no se ha practicado, toma cuatro medicamentos y habría bajado unos 11 kilos en prisión.
En septiembre, además, alegaron que sufrió un posible infarto leve en julio.
Hellerstein, sin embargo, calificó ese argumento de prematuro.
El magistrado señaló que la propia Flores se ha negado a someterse a ciertas pruebas diagnósticas, entre ellas el cateterismo cardíaco. La defensa explicó que ella ha pospuesto el procedimiento hasta tener garantías de una recuperación posoperatoria fuera de la prisión.
El juez fundamentó su decisión sobre todo en el riesgo de fuga. Dijo recibir las garantías de la acusada «con mucho escepticismo», advirtió que Venezuela probablemente no la extraditaría de vuelta a Estados Unidos si lograra huir: «No hay ninguna combinación que haga que ese riesgo sea menos grave».
Durante la audiencia, Flores se mostró más delgada que en comparecencias anteriores.
Según se informó, entró sonriendo a la sala y cambió el semblante al escuchar el fallo. Afuera del tribunal, un grupo de manifestantes pidió su liberación.
La resolución se conoció el mismo día en que la Fiscalía hizo pública una acusación sustitutiva que suma a Flores y a Maduro un cargo por conspiración para cometer torturas.
Ambos están presos desde el 3 de enero y se han declarado no culpables.
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