Christa Pike, la mujer que sobrevivió a dos dosis de inyección letal en Tennessee, fue dada de alta del hospital y regresó a la prisión donde ha estado recluida más de 30 años, informaron este sábado sus abogados.
Según el comunicado de la defensa, divulgado poco antes de las 11 de la mañana, Pike fue trasladada de nuevo a la cárcel para mujeres de Nashville, donde continúa recibiendo atención médica.
Los abogados indicaron que está agradecida con los primeros respondientes y con el equipo médico, y que seguirán de cerca su recuperación.
Tras la ejecución fallida, Pike fue llevada en ambulancia a un hospital de Nashville, donde permaneció en estado crítico y conectada a un ventilador.
Estuvo inconsciente varios días. El 6 de octubre, sus abogados informaron que había recobrado la conciencia y hablaba. Al día siguiente, comenzó a dar pasos limitados con ayuda.
Al despertar, presentaba neumonía, un coágulo de sangre en un brazo, dificultad para mover brazos y manos, problemas para tragar e inflamación severa.
Sus abogados señalaron además que el medicamento le dejó los brazos quemados y con ampollas.
La ejecución estaba prevista para las 10 de la mañana en la prisión de máxima seguridad Riverbend, en Nashville.
Una hora antes, el Tribunal de Apelaciones del Sexto Circuito la suspendió para analizar sus alegaciones sobre pruebas de los abusos sexuales que sufrió en la infancia. Horas después, la Corte Suprema de Estados Unidos anuló esa suspensión.
Ni la dosis inicial ni la de respaldo de pentobarbital la mataron. Todavía se la oía roncar cuando se cortó el micrófono de la cámara de ejecución, más de una hora después de iniciado el procedimiento.
Su defensa había advertido que un trastorno sanguíneo de por vida dificultaba introducirle agujas en las venas.
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