El presidente del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), Ilan Goldfajn, trabaja actualmente para lograr la aprobación de un préstamo de 2.500 millones de dólares destinado a Venezuela, aunque ha encontrado resistencia entre algunos miembros de la junta directiva del organismo, según revelaron a Reuters dos fuentes con conocimiento del asunto.
De acuerdo con lo reportado, Goldfajn ha enfrentado preocupación dentro de la junta por impulsar el financiamiento a Caracas sin el acompañamiento técnico simultáneo de otros prestamistas multilaterales, como el Fondo Monetario Internacional o el Banco Mundial.
No obstante, los directores reconocen los beneficios estratégicos de retomar la relación con Venezuela.
El préstamo formaría parte de una estrategia integral de dos años elaborada por el BID para abordar la emergencia técnica y humanitaria del país, con los recursos destinados principalmente a la recuperación del debilitado sistema eléctrico nacional y a la atención de necesidades sociales prioritarias.
El BID dejó de otorgar nuevos préstamos a Venezuela en mayo de 2018, después de que el país incurriera en atrasos en sus pagos.
Según los estados financieros más recientes del organismo, al cierre de 2025 el monto en mora de Venezuela —entre capital e intereses de su cartera con garantía soberana— ascendía a unos 2.187 millones de dólares, de los cuales 2.048 millones correspondían a pagos con más de 180 días de retraso.
Por política del banco, esta deuda no puede ser objeto de renegociación ni reestructuración, y ninguna nueva actividad de préstamo puede iniciarse mientras los atrasos no se resuelvan.
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